Desde la pasada semana y hasta la próxima se desarrolla en toda España la llamada Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), conocida anteriormente como selectividad. El objetivo de estos exámenes es, en teoría, valorar la capacidad de los alumnos para cursar determinados estudios superiores; los resultados de cada alumno en estas pruebas condicionarán su nota media final y esta les permitirá acceder a las carreras con nota de corte inferior a la misma. Hasta aquí, todos tenemos la lección aprendida, pero ¿y después?

Para muchos alumnos es casi tan difícil decidir como examinarse; se sienten indecisos, no acaban de saber qué disciplinas les gustan realmente o no saben todavía a qué quieren dedicarse profesionalmente en el futuro. Decidir qué carrera cursar no siempre es fácil, salvo que nazca en nosotros una vocación clara desde el principio, como la de médico, la de periodista o la de arquitecto, por poner ejemplos. Pero tampoco es imposible, y responde, como tantas otras cosas en la vida, al sentido común; veamos cómo.
Elegir tu camino depende de tí y por lo tanto debe partir de tí; analízate y apunta en una hoja de cuaderno y en distintas columnas:

  • tus habilidades y destrezas cognitivas o de aprendizaje, aquello en lo que destacas al estudiar (por ejemplo: los idiomas)
  • tus debilidades cognitivas de aprendizaje, aquello que te resulta más costoso (por ejemplo: la física)
  • tus gustos e intereses
  • aquello por lo que no tienes ningún interés

Una vez analizado, someramente y en abstracto, lo que puedes y quieres hacer, puedes pasar a analizar la oferta existente y que coincide con esas preferencias:

  • antes de seleccionar carreras piensa en áreas de conocimiento, por ejemplo «el arte» o «la naturaleza»
  • después infórmate sobre el contenido de las carreras que más se ajusten a ese área de conocimiento: qué asignaturas tiene, en qué consiste, etc;
  • pregunta y consulta entre conocidos, amigos, familiares y profesores para ver qué dificultades entrañan las carreras que ves más acordes a lo analizado hasta este punto; tanto desde el punto de vista lectivo, como la duración de las mismas;

Finalmente, ten en cuenta las salidas profesionales de tu carrera y trata de responderte a las siguientes preguntas:

  • ¿qué salidas profesionales me ofrecen mis preferencias?
  • ¿me veo trabajando en esas salidas profesionales?
  • ¿podré vivir de ello?

Decidir un camino empieza por conocerse, para deducir qué es lo que nos hará más felices y en lo que sacaremos todo nuestro potencial. De este modo, los estudios serán útiles para nuestra vida y además, podemos ser útiles a esa disciplina, aportando a la postre, tanto como nos dio.
De modo que si aún no sabes qué hacer, siéntate, mírate en un espejo, sincérate y todo será más fácil. Adelante ¡tú puedes!

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