Se aproxima la Semana Santa y seguramente ya tengas planes de viaje para tí o para tu familia; si es así, guárdate nuestra sugerencia de hoy para otra ocasión y si no, aún quedan varias semanas, ¡corre a reservarlo! Si lo haces descubrirás la ciudad más visitada del planeta, por todos halagada y durante mucho tiempo considerada la capital cultural del mundo. No en vano, es una ciudad plagada de monumento históricos, posee algunos de los museos internacionales más importantes y sus calles, edificios respiran Historia en mayúsculas, es decir que tú y los tuyos aprenderéis más con la vista que nunca. Es posible que, tras toda esta descripción, temas que tu bolsillo se resienta, pero no te preocupes, traemos en este artículo algunos consejos que te ayudarán a salvar el viaje sin demasiados apuros.
Para empezar, aquí va una buena noticia: existe un París para ti. Así que olvídate de comprar un sandwich en el aeropuerto por aquello de ahorrarte una comida. No sólo no lo disfrutarás, sino que además te saldrá por un ojo de la cara. En vez de hacer esto, déjate seducir por la amalgama de olores del Quartier Latin, muy cerca de Notre Damme. La visita a la catedral, situada en la Ile de la Cité, no sólo es un magnífico pretexto para ir ‘haciendo hambre’, sino que es, en sí mismo, un espectáculo digno de admirar. Como casi todo en París, Notre Damme es un escaparate turístico, histórico, monumental…
 

Comer en el Quartier Latin
Después de fotografiar las tradicionales gárgolas de la catedral, sólo tenemos que cruzar el Sena por la rue d’Arcole y perdernos al azar por cualquiera de las calles que se abren ante nosotros. Pronto nos impregnaremos del olor de los restaurantes que nos ofrecen menús más que correctos a precios bastante razonables. Por menos de 20 euros, tenemos un extenso elenco de opciones a escoger. Abundan, cómo no, los quesos en todas sus variedades, incluyendo la clásica fondue.
Para los paladares menos francófilos, sin movernos demasiado de esta misma zona hallaremos toda clase de restaurantes: vietnamitas, indios, italianos, españoles y, por supuesto, pakistaníes. Los siempre socorridos kebabs están tan presentes en París como en muchas ciudades españolas, y a un precio muy similar, por cierto. Y siempre queda la opción de comprar porciones de pizza.
Visitando la Torre Eiffel… ¡sin dejarnos la cartera!Con el estómago lleno, todo se ve de otro color, así que ya podemos dirigirnos a un nuevo objetivo, que bien podría ser el Hotel des Invalides, una singular joya arquitectónica del siglo XVIII, pero su auténtica singularidad para la mayoría de visitantes es que aquí se encuentra la tumba de Napoleón.
Casi sin proponérnoslo, hemos llegado a uno de los enclaves más populares de París: el Campo de Marte, una larga alfombra verde que sirve de antesala a la visita por excelencia: la Torre Eiffel. Nuestra recomendación es que renunciéis a los bocadillos que se venden al pie de la torre –tan insulsos como caros– y también a los que podréis adquirir en la primera plataforma de la torre, que incurren en el mismo defecto. Lo mejor es disfrutar de las inigualables vistas que nos brinda la Torre –se puede subir a pie por 8 euros hasta la segunda planta– y entender, tal vez con un café en la mano, por qué París es conocida como ‘la ciudad de las luces’.

Si en vez de subir de noche optáis por hacerlo de día, podréis apreciar algunos detalles interesantes, como una placa conmemorativa de la gran gesta de Philippe Petit. Este funambulista logró, en 1989, la proeza de caminar sobre un alambre desde el segundo piso de la torre hasta el Trocadero. ¡Ni más ni menos que 700 metros en equilibrio!
Si queremos comprar ‘souvenirs’ a buen precio, olvidemos los kioskos para turistas: en la Torre Eiffel podremos comprar llaveros, imanes, postales y todo lo que os imaginéis, a precios de 1 €.
Montmartre: comer barato y con buenas vistasLa colina de Montmartre es otro de los enclaves míticos de París, y desde luego un lugar de culto para pintores, artistas y amantes del arte en general. La lista de grandes artistas que frecuentaron impresiona: Degas, Manet, Renoir, Lautrec, Cezzanne, Picasso… seguro que a algunos de nuestros alumnos les sonarán estos nombres…
Abajo, en la Place Blanche, encontraremos el célebre Molin Rouge, que no necesita presentación. Si subimos por la calle adyacente, alcanzaremos la cima de Montmartre, donde se encuentra el Sacré-Coeur. Es un lugar perfecto para contemplar las impresionantes vistas de París, lejos por un rato del bullicio. A pocos metros de esta basílica se encuentra la Place du Tertre. Por poco más de 12 euros, podremos cenar un menú más que correcto con algunos platos típicos franceses, o bien optar por pastas, pizzas, etc.
Merece la pena también visitar Montparnasse y los Jardines de Luxemburgo; las Tullerías; la Plaza de la Concordia; la populosa Avenida de los Campos Elíseos, con sus terrazas y tiendas de lujo… y un largo, larguísimo etcétera.

El Louvre, a precio de amigo…Nuestro recorrido por París estaría incompleto sin una visita al Louvre. El precio de una visita es de 14 €,  pero, ¡atención! Los menores de 18 años no pagan, como tampoco pagan los jóvenes de 18 a 25 años si pertenecen a un país de la UE. Además, los primeros domingos de mes, el acceso es gratuito para todos. Aunque, la verdad, la mejor lección de arte en vivo que puedas tener ¡no tiene precio! ¡Buen viaje!
Por A.Vázquez (revista In Family)