El verano es el periodo de descanso por excelencia y por lo tanto es una pausa en nuestra actividad. Pero ¿debe serlo también para el aprendizaje? Pese a lo que pueda parecer, los momentos de asueto no tienen por qué ser desiertos en los que nuestro cerebro se para. Muy al contrario, el relax que proporciona el descanso es ideal para asimilar, aunque de otro modo, conocimientos y cultura y seguir aprendiendo.
El tiempo libre que ofrece el verano para los estudiantes, sea cual sea su edad, es una oportunidad de oro para “aprehender”, más que “aprender”. Es decir, podemos dejar que nuestro cerebro, casi sin esfuerzo, absorba e interiorice datos, información o cuestiones, sin el estrés de tener un examen o prueba y por lo tanto sin la necesidad de “hincar los codos”.
Esto es posible con prácticas habituales en época de vacaciones, como es la lectura o los viajes, siempre más vinculados al ocio. Es el momento de elegir algún o algunos libros, dependerá de nuestro tiempo o nuestra capacidad, para leerlos con tranquilidad y dejar que nos llenen la cabeza de fantasías, sentimientos e historias. Novelas, teatro, poesía, ensayos, todos los géneros valen ahora que no nos vemos apremiados por el reloj ni tenemos que dar cuenta a nadie de lo que hemos visto o interiorizado. Es el momento también para dar cabida a esos libros que no hemos podido abordar durante el curso escolar, sea por falta de tiempo o por tener otras lecturas “obligatorias” en el colegio o el instituto.
Del mismo modo, estemos donde estemos pasando el verano, seguro que tenemos cerca lugares históricos (monumentos, Iglesias, restos arqueológicos), museos o espacios culturales. Más aún si por circunstancias pasamos estos días en algún país extranjero o simplemente una ciudad que no sea la nuestra. Aprovechar pequeños momentos para visitar, observar y llenar nuestros recuerdos con su visión es un aporte de conocimiento insustituible, por su valor y por la facilidad con la que se asimila, sin esfuerzo, de forma natural.
De modo que este verano, no lo olvides: presta atención a lo que te rodea y aprovecha para leerte ese libro que te hubiera gustado leer antes y tenías abandonado. Lo pasarás bien y además ¡aprenderás!