Por: Jéssica Gásquez

Mañana tienes un examen. Hace más de una semana que lo sabías pero hasta ahora te ha sido absolutamente imposible ponerte a estudiar. Llevas los apuntes para ir repasando de camino  a casa. En cuanto llegues te prepararás un termo gigante de café y ¡Nadie te levantará de la silla! Pondrás el despertador a las 06:00 a.m para un último repaso general y seguro que lo consigues. ¡¡Puedes lograrlo, tienes tiempo!!
¿Te sientes indentificad@ con esta situación o con una muy similar? ¡Enhorabuena! Tú también procrastinas.
Procrastinar es aplazar/ posponer  tareas u obligaciones, a pesar de ser importantes para nosotros.
Cuando nos enfrentamos a una tarea que realmente NO queremos hacer porque nos resulta  aburrida, compleja o nos crea inseguridad simplemente la evitamos. Y lo hacemos auto convenciéndonos de que “después” será mucho mejor  que “ahora”. Ponemos plena confianza en nuestra productividad futura.
El procrastinador no siempre aplaza para no hacer nada sino que realiza tareas más sencillas (incluso de manera altamente productiva) en búsqueda de ese beneficio inmediato con el que conseguirá calmar esa ansiedad/incomodidad o inseguridad que le genera. De repente “algo” (cualquier cosa) se convierte en prioritario
apartándonos de nuestro objetivo principal.

 

Procrastinar nos genera un sentimiento constante de “culpa” que sumado a la ansiedad que nos produce la acumulación de tareas y el no poder cumplir con los plazos, afecta altamente a nuestra productividad y autoestima.

¡Deja de procrastinar desde ya!

  • Organiza tus tareas según su importancia/urgencia real.
  • Divide las actividades complejas en pequeñas, concretas y fácilmente alcanzables.
  • Establece plazos asequibles (ponte fechas límite).
  • Convierte tareas repetitivas o aburridas en rutinas. Las harás sin apenas darte cuenta.
  • Aprende a decir no. Muchas veces asumimos tareas impuestas por nosotros mismos simplemente por compromiso.
  • Cuídate. Descansa, haz deporte, aliméntate de manera adecuada. El cansancio y el malhumor facilitan enormemente la procrastinación. A veces es sólo cuestión de actitud.
  • Prémiate por conseguir cada pequeño avance y permítete pequeños descansos (momentos de desconexión) que también deberás planificar.
  • Compártelo con los demás. Te sentirás más comprometido a lograrlo.
  • Evita distracciones (apaga el móvil, desconecta el acceso a internet)

Y el mejor consejo: deja de darle vueltas y actúa. No esperes al momento “perfecto” porque simplemente, nunca va
a llegar.