Por: Elena Moreno

La respuesta es sí. La resiliencia es una característica que todos poseemos en mayor o menor medida, así como por ejemplo la simpatía o la inteligencia: todos la poseemos aunque hay personas que destacan por ello especialmente.
Sin más preámbulo, la resiliencia es la capacidad para sobreponernos a situaciones adversas. Tradicionalmente se ha hablado de resiliencia asociándolo mayormente a situaciones con un gran dolor emocional, en las que la persona debe pasar por todo un proceso para sobreponerse.
No obstante, las nuevas líneas de pensamiento acerca de este concepto, la resiliencia, amplían su ámbito de aplicación, incitándonos a una reflexión a la cual les invito: ¿Es usted una persona resiliente? Es más, ¿Es su empresa resiliente? O incluso, ¿Es su ciudad resiliente?
Seguro que tras haber leído estas preguntas, y una vez sabiendo la base del concepto de resiliencia, puede hacerse una idea de las mejoras que podemos llegar a proponer si aplicamos el concepto a una empresa o incluso a una ciudad.
El ambiente que nos rodea es siempre cambiante y no podemos negar que el entorno socioeconómico de estos últimos años ha producido, seguro, situaciones difíciles para nosotros, nuestras empresas y nuestras familias. Hemos tenido que pasar por procesos dolorosos y (y aquí radica la diferencia) adaptarnos a nuevas situaciones, no siempre (es más, casi nunca) ventajosas ni fáciles.
La resiliencia, la facilidad para aceptar los cambios, la capacidad de adaptación, la búsqueda de soluciones realistas y una situación de vínculos emocionales estables facilitan el éxito en este tipo de situaciones.
Por ello, y vista la importancia que estos factores pueden tener en la “supervivencia exitosa” de hoy en día, vale la pena pararnos a pensar: ¿Cuál es mi nivel de resiliencia? ¿Qué puedo hacer para incrementarlo? Dado que intentar prever los cambios es una tarea ardua e infructuosa (a no ser que tengamos algún tipo de sentido especial), si usted detecta que no es una persona con una elevada resiliencia (o no lo es su empresa o su ciudad) tome estos consejos y piense como una persona resiliente:
  • Analice sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Le ayudará a cumplir con el paso siguiente.
  • Focalícese en la solución práctica de los problemas, buscando la alternativa más realista y plausible.
  • Atrévase a cambiar. Si la situación es problemática, ¿Qué tenemos que perder? Haga un balance y decida cambiar y tomar un nuevo rumbo.
  • Fortalezca sus relaciones interpersonales, con su familia y sus más allegados. Como personas necesitamos el apoyo emocional de los demás  y es un gran “amortiguador” de los efectos negativos de muchas situaciones adversas que podemos vivir.
  • Analice bien las demandas de su entorno, le ayudará a tomar decisiones y funcionará como herramienta preventiva.

 

Ahora vayamos un paso más allá: potencie la resiliencia de su empresa. No son pocas las empresas que han practicado un cambio radical de estrategia, que ha conllevado unos ajustes y adaptaciones que han afectado a muchos niveles: recursos, personal, nuevas necesidades, etc.
Incluso encontramos consultorías especializadas que pueden guiarnos a través del proceso de cambio, trabajando la resiliencia en todos los niveles, desde los líderes, pasando por la estrategia y llegando a los ejecutores del trabajo.
Si ha llegado hasta aquí probablemente le haya interesado el tema de la resiliencia. Ahora sí, le invito a que responda usted mismo/a a la siguiente pregunta: ¿Cómo podemos hacer nuestra ciudad más resiliente?