En los últimos días se han vertido ríos de tinta sobre el último informe de la OCDE “Panorama de la Educación 2011” (España). Y es que las cifras de dicho informe esconden tras ellas mucho más de lo que parece.
A priori los datos destacados por la Administración apuntan a una mejora general: de los niveles educativos en los últimos 50 años, de la inversión por alumno con respecto al PIB y de la carga de horas docentes respecto a nuestro entorno geográfico y cultural. Así, se dice que el número de titulados universitarios ha pasado del 10% en 1997 al 40% en 2009, y también ha aumentado, aunque en menor medida, el número de titulados con estudios superiores a los estrictamente obligatorios y también los titulados en FP. En cuanto al gasto, se señala que España gasta por alumno un 29% del PIB per cápita, 2 puntos por encima de la media en la OCDE y 3 de la media europea. Por su parte, los alumnos españoles pasan 129 horas más al año que sus coetáneos del resto de Europa , en primaria, y 153, en secundaria. Han leído bien, 153 horas: el equivalente a 6,3 días completos, o 25 días de clase en horarios de 6 horas, es decir, 5 semanas más que el resto … Finalmente, la media de alumnos por clase, en centros públicos, es inferior a la media de la OCDE.
Todo ello puede resumirse en que la inversión es mayor, las horas de docencia también y la supuesta capacidad  de atención de los docentes también ya que tienen menos alumnos a su cargo. Después de todo eso, la pregunta es ¿porqué, entonces, nos situamos en primera línea en lo que se refiere a fracaso escolar? ¿cómo es posible que los informes internacionales PISA releguen a España al puesto de farolillo rojo en porcentaje de repetidores? ¿porqué los alumnos españoles mantienen una nota inferior a la media de la OCDE en lectura, matemáticas y ciencias?
Esta misma semana, la exposición de estos datos en nuestro muro de facebook daba pie a distintas opiniones entre las que destaca la de una seguidora, que reflejaba en sí misma el sentir de muchos padres españoles en este momento:
Realmente NO ENCAJA. Nuestros hijos tienen más horas de clases, sus profesores dan más horas de clases y sin embargo nuestros hijos tienen un nivel académico bajo, muy bajo, en la comparativa del informe PISA. Algo no encaja, no saben idiomas, no alcanzan unos objetivos y el fracaso escolar es alarmante. Nuestros hijos se pasan diez años estudiando inglés en clase y no saben inglés. Los hijos de la mayoría de los europeos salen del colegio con tres idiomas. Realmente no encaja NADA. Y en algún sitio está la mentira escondida. Me niego a pensar que nuestros hijos sean menos aventajados intelectualmente hablando. Y me niego a creer que nosotros, los padres españoles, y los andaluces, seamos peor que los demás ( aunque nuestro nivel académico no sea el mismo). ¿donde está la pieza que no encaja?
Poco se puede añadir, salvo incidir en las posibles causas de la contradicción descrita. Aunque es probable que todos los agentes implicados tengan algo que mejorar, alumnos, padres, profesores y Estado, esto no puede relegar la reflexión sobre este asunto y sobre todo la determinación para acabar con una situación insostenible y perjudicial para el futuro del país. Se impone la necesidad de revisar el sistema educativo para que cumpla su función, pero también las metodologías, y en ese sentido mejorar la formación y selección de los docentes en pro de la excelencia, algo que, además, ayudará a devolverles la autoridad necesaria para ejercer su labor en las mejores condiciones.

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