Recientemente, se hacía público un estudio de la Unión Europea (UE), “Mind the gap”, en el que se daba cuenta de la media de nivel de estudios de la población europea por países. Como ocurriera con otros informes, como PISA, España no sale precisamente favorecida en el análisis: y es que, según la UE, es el país de Europa cuyos habitantes
cuentan con menos formación y con las mayores diferencias de nivel educativo entre regiones.  Es decir, existe más abandono escolar, a una edad más temprana y esto ocurre con más intensidad en unos zonas geográficas que en otras.
Cuando comentábamos desde este blog el último informe de la OCDE y las malas notas de España en educación, también nos preguntábamos sobre las causas de estos resultados. La conclusión era que, lejos de culparse unos a otros, cada agente relacionado con la Educación (familias, educadores, alumnos, gobernantes) debería hacer examen de conciencia y ver cómo trabajar mejor en su parcela para contribuir al objetivo común: una educación de calidad y con buenas notas.
De nuevo, toca analizar las posibles causas, en este caso, del abandono escolar. Y al hacerlo, no podemos evitar la alusión a la situación económica y algunas de sus causas. No en vano, la burbuja inmobiliaria arrastró
no sólo deudas de familias y empresas, sino que, al olor del dinero rápido y abundante, fueron muchos los jóvenes que abandonaron los estudios para trabajar en la construcción y sus subsectores. La mentalidad cortoplacista y la ambición puramente económica pudieron, en muchos casos, a la visión serena y a largo plazo, y a la ambición de conocimiento y formación.
Tras contrastarse, en las cifras del INEM, que a menor nivel de estudio corresponde más nivel de paro, son muchos los que admiten, ahora, que invertir en los estudios no significa tirar el dinero, perder el tiempo o dejar pasar oportunidades. Y aún admitiendo que los estudios básicos no son suficientes para el desempeño profesional, sea por cuenta propia o por cuenta ajena, son la base sobre la que se cimienta el desarrollo del talento, y, en definitiva, el trabajo más competitivo y remunerado.
Precisamente, los países que en el informe “Mind the gap”, están a la cabeza en nivel de formación, son los que han escapado, hoy por hoy, a la crisis económica, con un mercado laboral pujante y una Economía saneada. Todo ello debe llevarnos a reflexionar sobre la necesidad de recuperar el aprecio por el conocimiento, la formación, la Educación en definitiva.
Porque no hay futuro sin Educación y ese es nuestro presente…