Hoy, 5 de octubre, se celebra el día Mundial de los docentes; por eso desde Educa-System, empresa dedicada a proveer de clases particulares a miles de alumnos en toda España, no podíamos dejar de comentar y celebrar esta efeméride. La docencia no se coloca siempre en el lugar que se merece, unas veces por nuestra falta de sensibilidad o por desconocimiento como receptores de la misma y otras veces por la falta de aptitudes y actitudes de quienes la representan; los profesores y maestros de toda clase, nivel académico o materia.
Para que los docentes fueran valorados en su justa medida sería necesario que todos fuéramos conscientes de su importancia no sólo a la hora de impartir conocimientos teóricos sino como formadores humanos, tutores del alumno en su camino hacia la madurez no sólo intelectual sino también personal. Esa falta de sensibilidad hacia la labor integradora del docente proviene a menudo de nosotros mismos, que a menudo nos obsesionamos con los resultados, traducidos en números, calificaciones y títulos, en lugar de buscar otros valores como la capacidad para aprender y desaprender, para razonar y cuestionar, para integrar y relacionar; o también para imbricar lo que aprendemos con nuestra propia vida, para entenderla, comprender a los demás y conocernos a nosotros mismos…
Del otro lado nos encontramos al docente, que unas veces por falta de vocación y otras veces por cansancio, apatía o reacción ante la falta de reconocimiento acaba con frecuencia por abandonarse al simple dictado de conocimientos, preocupándose solo de impartir conocimientos sin ocuparse de que  la persona aprenda pero también aprehenda, para que almacene datos pero también los relacione, para que crezca en conocimiento pero también en humanidad. Nadie dice que sea tarea fácil, de hecho es titánica, pero en eso está la heroicidad del docente, su inmenso valor si se dan las condiciones adecuadas por su parte y la de todos.
Por eso hoy, en su día mundial, dedicamos un sincero homenaje a todos los docentes, los que pasaron por nuestra vida dejando una señal indeleble y los que hoy y mañana lo harán con nuestros hijos y esto incluye a quienes fuera de los centros les ayudarán a superarse. Como colofón basten un par de párrafos extraídos del artículo que un jovencísimo Julio F. Cortázar publicaba el 20 de octubre de 1939 en la Revista Argentina:

“(…)Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una civilización y una cultura; significa construir, en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización. Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro tiende hasta la inteligencia, hacia el espíritu y finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana(…)”

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