Por María José Díaz, asesora pedagógica de Educa-System en México DF

A menudo, cuando se trata de ayudar a un niño o adolescente que tiene problemas con los estudios o padece fracaso escolar, se pasan por alto síntomas que podrían revelarnos que detrás de sus continuas distracciones está el llamado Trastorno por déficit de Atención (TDA). Pero ¿Qué es exactamente?¿Cómo puede detectarse?
El Trastorno por déficit de atención y/o Hiperactividad conocido como TDA se caracteriza principalmente por la falta de atención. Es el trastorno de comportamiento que más se diagnostica en la infancia; se calcula que afecta de un 3% a un 5% de los niños en edad escolar y se estima que un 60% de ellos sigue manteniendo síntomas al llegar a la edad adulta.

La hiperactividad se reconoce principalmente en los niños, porque éstos desconocen la manera que deben tener para actuar o, simplemente, les cuesta más asimilar las reglas sociales. Berta Romero Psicóloga fundadora de ADANA (Fundación que ayuda a niños, adolescentes y adultos con problemas de TDA) asegura que se identifica como un trastorno “cuando los síntomas o los comportamientos que tengan se observen con mucha mayor frecuencia e intensidad que en otros niños de su misma edad, de manera que interfieran en su vida diaria en casa, la escuela y su entorno en general”.
Algunos de estos síntomas pueden ser:
• Frecuentemente mueve las manos o pies, o se mueve en su sitio.
• Frecuentemente se levanta en clase o en otras situaciones cuando debe permanecer sentado.
• Corren o saltan excesivamente en situaciones inapropiadas.
• Interrumpen constantemente conversaciones y juegos.
• Se muestran impacientes; les cuesta esperar su turno.
Las causas de este trastorno aun no están muy claras, se ha observado que existe predisposición familiar, además existen pruebas científicas que apoyan las conclusiones de que el TDA tiene una base biológica y que los niños con TDA pueden tener niveles más bajos del neurotransmisor dopamina en los ganglios basales, que tienen una función fundamental para el control de los movimientos por parte de nuestro cerebro. Este neurotransmisor cerebral se relaciona con las funciones motrices, las emociones y los sentimientos de placer en regiones críticas del cerebro.
Esta enfermedad se puede presentar de muy diferentes maneras, y no todos los afectados desarrollan los mismos síntomas.Varía según la edad, “en edad escolar suelen ser niños muy inquietos e imprudentes: quieren tocarlo todo, hablan muy deprisa y es difícil que acaten las órdenes”. Con la llegada de la madurez, los síntomas motores de la hiperactividad dejan de hacerse tan evidentes, “los adultos pueden permanecer sentados, aunque se muestran muy impulsivos, pueden hablar en exceso y su capacidad de atender está muy mermada”.

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