Con la llegada del otoño, llega la época de las grandes citas con la Cultura «bajo techo», como por ejemplo, las exposiciones de Arte. El frío y la lluvia son la excusa perfecta para el recogimiento y también, como no, para la contemplación pausada de la pintura o la fotografía. A través de las mismas podremos deleitar nuestros sentidos y a la par, aprender lecciones en vivo y en directo.
Es el caso de dos exposiciones antológicas, que pueden visitarse estos días y durante los próximos meses en Madrid y Barcelona: la muestra «Gauguin y el viaje a lo exótico«, en el museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, y «Luis Claramunt, el viaje vertical», expuesta en Museu D’Art Contemporani de Barcelona.
Ambas muestras, llevan, como un indicio común, el subtítulo de «viaje a…». No en vano, la contemplación del Arte es siempre un viaje con múltiples lecturas: la exterior o artística, al examinar los cuadros, su composición y la técnica empleada en su elaboración; la histórica, al encuadrarlos en su época, su contexto y la de su autor, lo que les confiere nuevos significados; y la íntima y personal, que es la que nos lleva a mirar hacia adentro y sentir, de forma subjetiva lo que nos dice cada obra.
En ese viaje, que nos proponen ambos museos, se encierran lecciones de Arte y de vida, que serán útiles no sólo a los alumnos de Historia del Arte, o de Bellas Artes, sino a cualquiera que quiera escuchar sus palabras sordas, pero llenas de contenido. Dejarse llevar por el recorrido propuesto por los museos, en estas y otras muestras, es emprender ese viaje hacia el conocimiento exterior e interior que nos hace más cultos, pero también más personas.
¡Adelante viajeros, súbanse a este tren!