Al llegar el fin de semana nuestro tiempo y nuestro entorno suelen cambiar sustancialmente: podemos pasar el día entero en famila, dedicarle nuestra atención a los demás y estar relajados. Y sin embargo, a menudo ocurre lo contrario: el tiempo para compartir se convierte en tiempo para discutir, hacemos oídos sordos a quienes nos rodean y estamos incluso más tensos que durante los días de trabajo.  Pero, ¿Cómo es posible? y ¿Qué hacer?
Lo cierto es que no hay que dramatizar: la culpa no es toda nuestra, o al menos, no sólo … En una sociedad con cada vez más estímulos que nos distraen de lo importante, en la que no se propicia el tiempo y la actitud para la reflexión y el diálogo tranquilos, no es fácil encontrar la serenidad necesaria para afrontar con entereza otras dificultades como las diferencias generacionales, los prejuicios, las dependencias filiales y familiares y todos los conflictos psicológicos que, por sus características, se dan en el ámbito familiar.
No se trata de convertirnos ahora en expertos o en psicólogos, pero sí de realizar un pequeño esfuerzo para entender al otro y generar la empatía necesaria para el diálogo. Es un camino de ida y vuelta, que primero deben recorrer los padres para dar cabida en él a los hijos. Pero es una tarea necesaria, no sólo por nuestra propia satisfacción o nuestra relación con ellos, sino por su propio bien, su estabilidad emocional, tan importante para un desarrollo armónico y que será tan positivo para otros aspectos como su rendimiento escolar, su relación con los demás y su felicidad.
Buscar la sencillez, ser coherentes, no exagerar o polarizar (las cosas no son solo blancas o negras), cuidar el lenguaje no verbal, ser sinceros sin violentar al otro, no personalizar, no culpar, no exigir, no imponerse … son normas básicas para el diálogo. Pero a menudo olvidamos dos cuestiones esenciales y sin las que nada de lo demás podrá hacerse: para dialogar hay que querer hablar, hay que buscar el momento y el lugar y hay que escuchar.
Por eso, no espere más, escúchele y hable con él /ella.