Periódicamente salen a la luz estudios que tratan de dar pistas sobre la mayor o menor capacidad de niños y niñas respecto a determinadas materias o asignaturas. Recientemente, por ejemplo, una investigación realizada en China indicaba que las niñas no tienen porqué ser peores que los niños en Matemáticas o Ciencias sólo por tener, como aseguran otros estudios, una mayor capacidad que sus compañeros masculinos para la comunicación verbal. Otros documentos, sin embargo, como el informe PISA, defienden que ellas tienen mayor propensión a actividades como la lectura y ellos a otras como los juegos aritméticos o las Matemáticas.
Generalizar, y aunque esto sea en sí mismo una contradicción, no ayudará a desentrañar la verdad sobre este asunto. En Educación, todo aquel que ha tratado con niños y niñas sabe que en realidad aquello a lo que realmente hay que atender es a las particularidades de cada uno; conocer sus virtudes y defectos; adivinar su potencial y aflorar su vocación. En eso, y no en empeñarse en encontrar posibles diferencias o poner etiquetas, consiste la orientación educativa. Pensar que una persona, por ser de un género, tendrá forzosamente mayores capacidades para unas áreas de conocimiento o materias que por ser del otro, sólo lleva a prejuicios que nos exponen al mayor de los riesgos: orientar al niño o niña hacia caminos que no son los que dictan su naturaleza psicológica e intelectual y perder la oportunidad de que desarrolle todo su talento.
Por todo ello, en una fecha como esta, en que se celebra el Día Internacional de la Mujer, una de las mayores reivindicaciones en la Educación debería ser la de adoptar una postura neutra en la orientación educativa, sin prejuicios, observando a cada persona como un individuo. Sólo en esa medida se garantizará la igualdad de oportunidades que a su vez es la única vía para que el talento de desarrolle de forma natural, lleve a la excelencia en la actividad y a la par, aporte riqueza y felicidad, tanto a la persona como a toda la sociedad. Por todo ello, ¡feliz día!