Desde Educa-system ya hemos comentado alguna vez las ventajas y oportunidades que ofrecen disciplinas habitualmente relegadas a un segundo plano, como la Música, para la adquisición de habilidades y el desarrollo educativo. Recientemente, era noticia una tesis doctoral que venía a confirmar este extremo y cuya principal conclusión era que el 99% los estudiantes que reciben algún tipo de educación musical sortean con más facilidad el fracaso escolar. Además, el 99% de los alumnos que cursan estudios de Música de la muestra del estudio aprueban con mejores notas que quienes no lo hacen: el 37% con sobresaliente de nota media, el 42% con notable, el 11% con bien y el 9% con suficiente.
La tesis, titulada «El rendimiento académico de los alumnos de Primaria que cursan Estudios Artístico-musicales en la Comunidad Valenciana» fue presentada en la Universitat de Valencia y calificada con Sobresaliente Cum Laude. En la misma, su autora, Mª Carmen Reyes Belmonte, doctora en Arte, Filosofía y Creatividad, psicopedagoga y violinista, concluye que quienes incluyen en su formación la educación musical, obtienen mejores resultados que quienes no lo hacen porque esta influye sobre el aprendizaje y el rendimiento en otras asignaturas. «La música en el sistema educativo debe ocupar un papel destacado por su interés en sí como lenguaje, por su papel esencial como transmisor de cultura y por el beneficio que reporta al desarrollo evolutivo de los alumnos. La música debe tener una amplia representación por la repercusión positiva que tiene en otras materias que el alumnado cursa en la escuela» explica la doctora Reyes.
Y es que la música pone en marcha procesos mentales que facilitan la comprensión de materias abstractas como las Matemáticas o la Lengua. De hecho, en esta última asignatura y en el aprendizaje de idiomas se encuentran grandes paralelismos con la música, al ser esta, al fin y al cabo, un lenguaje en sí mismo, también estructurado, que tiene su manifestación escrita y su manifestación sonora y sus propias reglas. En relación con las matemáticas, la música comparte cuestiones como el ritmo, el compás y los tiempos, todos ellos medibles y escalables. Finalmente, aporta habilidades de tipo más emocional también muy útiles en el desarrollo de la creatividad y la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas.
Por todo ello, no es de extrañar que los alumnos que incorporan a su enseñanza la educación musical tengan un mejor rendimiento en general y particularmente en asignaturas como las Matemáticas, la Lengua y los Idiomas. Sin duda, más que nunca, toca decir: ¡Música, maestro!
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