¿QUÉ ES EL MÉTODO MONTESSORI?
 
La educadora Italiana María Montessori en 1912 descubrió un método de enseñanza basado en la estimulación y el respeto, el cual tiene como principal objetivo potenciar las habilidades sociales, emocionales, físicas y cognitivas de los estudiantes.
El método Montessori se diferencia del resto porque permite que el niño experimente la alegría de aprender, de disfrutar el proceso y de potenciar su autoestima durante las diferentes actividades. De igual forma el estudiante con este método de aprendizaje logra desarrollar conocimientos que lo preparan para afrontar las bases de la vida.
La idea es que a lo largo del aprendizaje el guía/ profesor y el niño formen una relación basada en la confianza y el respeto, para que luego el estudiante genere en sí mismo autoconfianza y la voluntad de probar nuevas cosas.
Para que se pueda facilitar el autoaprendizaje es necesario proveer al estudiante de los materiales correctos, multisensoriales y secuenciales. Los materiales sensoriales facilitan el uso de los sentidos para aprender y los secuenciales ayudan a desarrollar habilidades individuales, ya que los niños aprenden de forma más efectiva cuando se basan en sus propias experiencias. En este caso el guía/profesor es un facilitador que está siempre dispuesto a ayudar y su propósito es estimular el entusiasmo de los niños a la hora de aprender su propia exploración.
¿CÓMO APLICAR ESTA FILOSOFÍA EN CASA?
 
Lo ideal es que el niño adquiera independencia y para ésto es necesario que la casa esté adaptada para facilitarle la adquisición de habilidades y ayudarle a lograr independencia, mediante el orden y la estética. Cada niño nace con un “guía interno” y los padres han de proporcionarle las oportunidades para elegir, actuar, expresarse y pensar sin obligación o presión alguna.
Es recomendable que los padres permitan al niño ser autónomo y le hagan partícipe de las actividades de la cocina, limpieza y de actividades que le generen algún tipo de responsabilidad.
En casa también es necesario tener los materiales necesarios para que el niño adquiera ciertas habilidades. Los
materiales sensoriales como el color, la temperatura el sabor el tamaño y el peso ayudan a averiguar sus intereses y a desarrollar sus habilidades motrices. Los materiales de vida práctica son materiales reales, de su tamaño y permiten al niño imitar las actividades de las personas adultas que lo rodean (cocinar, barrer, pintar), ayudándole a ser independiente, a concentrarse y a desarrollar un pensamiento lógico y de coordinación.
Una vez que el niño desarrolle sus sentidos y trabajo práctico logrará potenciar su interés por las áreas académicas como la lectura, la escritura, las matemáticas y las ciencias naturales entre otros.

Hay que tener claro que cada niño y cada familia es un mundo y que el método Montessori debe adaptarse de forma
particular a cada caso.