«Los maestros son importantes. Así es que, en lugar de reprocharlos, o de defender el statu quo, ofrezcámosles un trato a las escuelas.  Démosles los recursos para mantener a los buenos maestros empleados, y recompensemos a los mejores.  A cambio de ello, ofrezcámosles flexibilidad: enseñar con creatividad y pasión, dejar de enseñar con el fin de pasar exámenes, y reemplazar a los maestros que simplemente no estén ayudando a los muchachos a aprender«. Estas palabras podrían haberse pronunciado en muy distintos lugares del planeta pero por haberse dado en los Estados Unidos de América, la mayor potencia económica del mundo, y de boca de su presidente, Barack Obama, toman una relevancia especial. No son palabras lanzadas al aire, sino la respuesta del presidente norteamericano a las crecientes cifras de fracaso escolar que sufre su país y las consecuencias que esto tiene para su futuro. Para Obama, la Educación se ha convertido en una prioridad, en la conciencia de que esta es la antesala de la innovación y esta, a su vez, la clave para la competitividad y supervivencia de la Economía.
Del mismo modo, en otros muchos países, se discute de forma periódica, cómo mejorar el nivel educativo y la formación de las nuevas generaciones. Con frecuencia se pone el acento sobre el método pedagógico, los planes de estudio y se achaca la falta de motivación o la deficiente formación de los alumnos a circunstancias externas al entorno educativo.
Sin embargo, en ocasiones, como ha ocurrido con el discurso de la nación realizado por Obama recientemente, se cargan las tintas también en la formación del profesorado como causa del fracaso escolar. También en Europa, y concretamente en España, se ha empezado a resaltar la importancia de reconocer a la figura del profesor como clave en la obtención de resultados por parte de los alumnos. Y por eso se ha empezado a hablar sobre la importancia de contar con profesores bien formados, adaptados a los tiempos, capaces transmitir conocimientos pero también de motivar, y, sobre todo, de dotar a los alumnos de herramientas para seguir aprendiendo el resto de su vida.
Obama no ha descubierto nada nuevo al hablar sobre la necesidad de mejorar la calidad de la docencia, pero ha dado visibilidad a un problema común a gran parte del mundo. Mejorar la formación de los profesores es el primer paso para que también los estudiantes mejoren en su aprendizaje. Adaptarse a las necesidades que impone un mundo cambiante como el actual se convierte en un imperativo de primer orden.
Desde instituciones educativas como Educa-system se ha trabajado siempre por encontrar a los mejores profesores particulares, aquellos que están mejor formados y además son capaces de reciclarse y adaptarse a las necesidades educativas de los alumnos al hilo de los tiempos. Desde aquí se ha defendido siempre la importancia de enseñar a aprender, de dotar a los estudiantes de las habilidades que les serán útiles en el futuro. Por todo ello, alabamos discursos como el pronunciado por Obama, que recuerdan el valor de la calidad en la educación no sólo del alumnado sino también del profesorado. Porque solo los mejores profesores nos darán los mejores alumnos.