El enemigo en casa
A pesar de lo anterior, es frecuente que los estudiantes afronten esta prueba con más ansiedad de la aconsejable, ya que muchos jóvenes acuden al examen pensando que se ‘juegan su futuro’: la Selectividad no es una cuestión de todo o nada, sino el resultado de todo el historial académico obtenido hasta la fecha. En este sentido, el papel de los padres es fundamental para aportar la seguridad y la confianza que el alumno necesita. Evitar las falsas expectativas, las comparaciones o las presiones innecesarias es crucial para rendir al 100% durante los días previos. Para ello, los padres deben saber cuál es su lugar durante todo el proceso e intentar facilitar un buen ambiente de estudio. Plantear diferentes alternativas de estudios como vías de futuro válidas según la puntuación final puede ser un punto de inflexión básico para rebajar el estrés en las horas previas al examen. Además, también es importante aconsejarlos sobre cómo deben enfocar su rendimiento en esos días para entender las pruebas como lo que son: un resumen de todo lo aprendido durante los días años anteriores. Por eso es vital que las ‘expectativas’ de los padres no generen más presión sobre los resultados finales.