Con la llegada del buen tiempo se prodigan las ferias y eventos culturales al aire libre. Es el caso de las ferias del libro, como la de Madrid (España), que acude cada mes de mayo a su cita anual con los curiosos, paseantes, y amantes de la lectura que la visitan. En una época como la actual, en la que, gracias a internet, abunda la información, y esta puede consultarse de forma rápida, parece difícil encontrar un sentido a la lectura pausada y reposada de un libro, sea en papel o en formato digital. Sin embargo, el libro se niega a desaparecer y sigue siendo el lugar al que vuelven las personas para encontrar y encontrarse.
Ahora, cuando impera lo inmediato y efímero, es necesario insistir, más que nunca, en el valor de lo que dura, y sobre todo, perdura. El mundo globalizado es un mundo complejo, con multitud de conexiones, que se refleja en una realidad difícil de entender si no se tienen referencias, o no se consigue contextualizar. Los libros, sean novelas, ensayos, obras dramáticas o poesía, permiten a través de su lectura, conocer el origen de las cuestiones, y ubicar cada hecho, incluso del día, dentro de un marco de tiempo y espacio, que nos ayuda a entenderlo en su totalidad.
Es así como las personas pueden ser críticas con la realidad y no asumirla tal cual se presentan en una noticia corta, o un flash informativo. Es así como, por ejemplo, se pueden entender las causas de una crisis económica o un conflicto y no quedarse solo en sus efectos sino ir a su raíz para encontrar, cada uno desde su fuero interno y los conocimientos adquiridos con la lectura, explicaciones para las mismas y quién sabe, también soluciones. El conocimiento ha tenido en los libros su único soporte durante siglos, y es a través del mismo como las personas se han hecho más libres ya que les ha defendido de la mentira y la manipulación a la par que les ha dado herramientas para construir sus propias ideas, su propia visión de la realidad.
Pasear hoy por una feria del libro, escoger un libro, hojearlo y leerlo, no es sólo un acto de distracción para llenar el ocio, sino, cada día más, un paso más para ser más libres, más autónomos, más independientes. ¿Quién puede resistirse, con este argumento, a entrar de lleno en una feria de este tipo y empaparse hasta el tuétano de todo lo que encierran sus protagonistas, los libros?

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