La música acompaña al ser humano desde antes de nacer. En el vientre materno se crea el vínculo madre-hijo en el que se transmiten valores importantes para el desarrollo del niño.

Paola Karina Lazo, Licenciada en Musicoterapia
 

La Musicoterapia Infantil es un tipo de terapia que tiene como objetivo facilitar la comunicación, expresión e integración de niños de 0 a 6 años con algún tipo de trastorno. Desde su nacimiento, el niño escucha un lenguaje casi cantado y su expresión vocal es por naturaleza entonada. Antes que la mirada e incluso la sonrisa de la madre, el baño melódico (la voz de la madre y sus canciones) pone a disposición del bebé un primer espejo sonoro que usa por medio de sus gritos (que la voz materna apacigua), más tarde por medio de gorjeo y, finalmente, por medio de sus primeros juegos de articulación fonemática. En definitiva, el espacio sonoro es el primer espacio psíquico.

Cantar para comunicarse
Según el experto Edgar Willems, antes de los dos años muchos niños ya pueden cantar breves canciones. El canto es, de hecho, uno de los medios más naturales para ayudar a formar la personalidad y es, además, un elemento espontáneo: las madres que cantan a sus hijos no desafinan, ni se detienen en la literalidad de lo que cantan.

La musicoterapia propone, desde la canción, una estrategia de comunicación. Se trata de abordar el trabajo musicoterapéutico desde la recepción de la voz del otro en una estructura: la música. Para el bebé, la voz materna se traduce en protección, seguridad y descanso, pero además también transmite cultura. Es una combinación que hace a una madre no sólo responsable de un canto, sino también protagonista de esta transmisión. Todas las madres cantan a sus hijos y todos los hijos escuchan ese canto aunque sean sordos, y lo necesitan como cobertura necesaria en la infancia para alimentar su necesidad de afecto, placer y contención materna.

Una relación temprana
La relación del individuo con la música se inicia antes del nacimiento. A medida que el sujeto se desarrolla, mantiene una relación más o menos activa con el sonido y la música, y ésta nunca dejará de formar parte de su vida. El ser humano es, por naturaleza, un productor y receptor de sonidos y, en su desarrollo, la música contribuirá a la consolidación de la personalidad.
Durante los primeros meses de vida se establecen las bases del proceso de comunicación. La maduración del sistema nervioso central, junto con el vínculo afectivo que se establece entre la madre y el bebé, permite que se asimilen y elaboren las palabras (sonidos) provenientes del exterior, y que éstas pasen a cobrar sentido de intercambio y comunicación. A lo largo de su desarrollo, el individuo va elaborando una imagen de sí mismo y del mundo que le rodea. Precisamente, en la música confluyen aspectos que ayudan a la construcción de la identidad.


Eficaz método de diagnóstico
En un ámbito terapéutico, las actividades musicales pueden ser utilizadas como herramienta o recurso para el diagnóstico de problemas. Los comportamientos sonoro-musicales indican el nivel de desarrollo, evolución y maduración neurológica y psicológica del niño en ámbitos como el psicomotor, donde el niño tiene respuestas de excitación o relajación con la música; sensorial-perceptivo-auditivo, donde se produce una respuesta o falta de respuesta al estímulo sonoro y un reconocimiento de sonidos; psico-emocional, donde se produce la capacidad de emocionarse con la música; cognitivo-intelectual, en la que hay una evolución específica de la respuesta y el pensamiento musical; y socio-comunicativa, en el que demuestran intención en la comunicación a través del sonido y la palabra.

Los elementos determinantes en el desarrollo infantil están implicados, por tanto, en el vínculo sonoro madre-hijo. Los elementos del lenguaje, la voz, la música, el afecto transmitido y la cultura nos darán los resultados del tipo de relación que se establezca, el nivel de desarrollo del niño y el ambiente cultural en donde esté inmerso.

“Las madres que cantan a sus hijos no desafinan, ni se detienen en la literalidad de lo que cantan”

“Para el bebé, la voz materna se traduce en protección, seguridad y descanso”

“El ser humano es, por naturaleza, un productor y receptor de sonidos y, en su desarrollo, la música contribuirá a la consolidación de la personalidad”