Algo está pasando en la ciudad. Calabacines, tomates y lechugas están ocupando el lugar de los clásicos geranios y hortensias.

Natalia Pastor

Vivir en la ciudad y no poseer de un espacio al aire libre ya no son impedimento para poder disfrutar de nuestro huerto. Urbano, eso sí.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de plantear nuestro huerto urbano no es el espacio, ni el tiempo, ni el dinero. Con un poco de cariño y dedicación podremos ver en pocas semanas los primeros frutos y, lo mejor de todo, cocinarlos. Un huerto urbano, además, nos devuelve a nuestros orígenes y nos recuerda que no sólo de velocidad y estrés vive el hombre en la ciudad.

Un huerto urbano consiste, en síntesis, en el cultivo casero de hortalizas para el autoconsumo. Antes de empezar hay que tener en cuenta los ciclos de cultivo, es decir, el tiempo que transcurre desde que sembramos hasta que recolectamos. Podemos optar por ciclos cortos o largos, según nuestro nivel de paciencia, o por el cultivo en sucesión, que es aquel en el que se suceden diversos cultivos de diferente ciclo, lo que permite sacar el máximo partido de una misma superfície. Eso sí, hay que seleccionar variedades compatibles entre ellas, que no se peleen por los mismos nutrientes ni se hagan sombra.

Aunque el tomate es la estrella de los huertos urbanos, la variedad de verduras y hortalizas que podemos cultivar es enorme: berenjenas, ajos, acelgas, cebollas, pepinos, lechugas, espinacas, etc. La lechuga o el rábano son, por ejemplo, los cultivos más sencillos y los más apropiados para principiantes.

A continuación, os facilitamos una relación de los cultivos y la duración de su ciclo:

Lechuga: 60 días
Rábano: 30 días
Cebolla: 150 días
Acelgas: 70 días
Col: 150 días
Ajo: 150 días
Zanahoria: 100 días
Judía: 60 días
Guisante: 30 días
Berenjena: 100 días
Pimiento: 100 días
Tomate: 100 días
Calabaza: 180 días

¡Podemos!
Un huerto urbano no requiere mucha profundidad. En 7-15 centímetros de profundidad se puede plantar casi de todo (zanahorias, tomates, judías, maíz, guisantes, calabazas, rábanos, berenjenas, pepinos, albahaca, menta…). Además, las raíces no requieren mucho volumen si tienen suficiente agua, aire y nutrientes. Respecto a los recipientes, en el mercado existen diversas mesas y macetas especiales para balcón y terraza. No debemos olvidar que el huerto urbano no necesita tierra sino compostaje (100% sustrato orgánico) ya que es hasta tres veces más ligero que la tierra. No hay que olvidar que este tipo de cultivos se diferencia del resto porque necesitan una dosis mayor de riego.