Este sistema define 4 categorías:

Ø Juegos de Ejercicio (indicados para los más pequeños, hasta los 3 años aproximadamente), favorecen la relajación y estimulan todos los sentidos, desarrollando, a su vez, la manipulación y movimientos corporales en general. Por ejemplo, los juegos móviles con diferentes sonidos, colores y formas.

Ø Juegos Simbólicos (hasta los 6 años), estimulan los sentimientos y emociones para liberarlos, hacer desaparecer miedos, ayudan a adoptar diferentes roles y a crear situaciones relacionadas con la propia vivencia. Favorecen la concentración y la inhibición.

Ø Juegos de Construcción ( hasta los 8 años), donde hay que crear la realidad, ya que los materiales que tienen no definen una forma específica. Estimulan la concentración, favorecen la competencia, la autoestima y el control. También trabajan la manipulación manual y, tal vez, lo más importante, ayudan a crear y destruir sin sentimiento de culpabilidad. Trabajan las nociones espaciales, colores, tamaños… Promueven la creatividad y la imaginación.

Ø Juegos de Reglas / Normas (de 8 en adelante), favorecen la concentración y la inhibición. Refuerzan los aprendizajes escolares y permiten adquirir conocimiento sobre el propio cuerpo, favoreciendo a su vez la interacción con los otros, también con adultos. Es muy importante el hecho de aceptar o no las reglas impuestas.

En relación a esta última categoría, me gustaría recordar la importancia de establecer normas para fortalecer conductas y fomentar el completo desarrollo de los niños.
A través del juego, es posible trabajar normas o reglas, de manera lúdica y no impositiva, para así hacer entender y aceptar un límite que ya no les viene impuesto sino que, se ha asumido como tal. Respetando las normas de un juego sencillo y que puede desarrollarse en familia, podemos reforzar la aceptación de las normas o reglas y trasladar su aceptación a la vida cotidiana.