El juguete y la actividad que nace de la interacción con el mismo, el juego, son uno de los pilares esenciales de la educación más temprana y que, por lo tanto dan paso, sin ser plenamente conscientes de ello, al desarrollo de otras capacidades o habilidades cognitivas superiores.

Los juguetes y los juegos que éstos generan influyen en el desarrollo de la personalidad del niño. Influyen en el desarrollo de todas las dimensiones y, a su vez, nos definen cómo y en qué etapa o estadio se encuentra..

Todo material se centra en el desarrollo de una faceta en concreto. Podemos hablar de actividades lúdicas, del trabajo de las conductas cognitivas, de las habilidades funcionales como la exploración o imitación; pueden hacer referencia, también, al desarrollo de las habilidades del lenguaje o de las actividades sociales, como pueden reforzar, a su vez, las conductas afectivas.

Existe un modelo de análisis pedagógico de los juegos o juguetes, el modelo ESAR, el cual clasifica y analiza los materiales en función de la habilidad que desarrollan y nos indican la edad más propicia para trabajar con ellos.