Con el principio de curso algunas comunidades autónomas como Cantabria han inaugurado la jornada continua en sus centros escolares de Educación Infantil y Primaria, posicionándose a favor de esta opción, reivindicada por parte del profesorado y de los padres de alumnos. Sin embargo no hay una posición unánime ni entre los profesores ni entre las familias y por lo tanto tampoco todas las Comunidades Autónomas han adoptado la misma posición. De hecho en los últimos años ha aumentado el debate en torno a la jornada escolar, su duración y si debe desarrollarse de forma continuada (jornada continua) o interrumpiéndose con un descanso a mediodía (partida) y apenas se ha llegado a una conclusión clara. A favor y en contra se han posicionado distintos segmentos del profesorado pero también de las familias de alumnos con criterios, según ellos, pedagógicos pero también de orden funcional e incluso laboral y personal.

Las posturas del profesorado
De este modo por una parte nos encontramos con una parte del profesorado, la mayoría, que defiende que la jornada continua es mejor para el alumno y su rendimiento escolar. Entre sus argumentos se encuentra la idea de que aglutinar las horas lectivas en una parte del día permite una mayor concentración durante las mismas y asimismo posibilita un amplio margen para el descanso, la realización de tareas después de las clases y también la implicación en actividades extra-escolares. Enfrente, otra parte del profesorado, más minoritaria, se posiciona a favor de la jornada partida y entre sus argumentos se cuentan algunos similares a los anteriores, como el de que el descanso a mitad de jornada facilita la concentración del alumno en los dos periodos de clase. Estos últimos acusan a los primeros de regirse por intereses laborales (concentrar su jornada) y no pedagógicos. Y los primeros se apoyan en estudios de expertos que respaldan su idea.
El alineamiento de las familias
Por otra parte nos encontramos con las familias, que también mantienen posiciones enfrentadas aunque con argumentos más terrenales… Así, quienes prefieren la jornada continua son normalmente familias en las que uno de los dos padres no trabaja, es funcionario o trabaja en jornada continua y por lo tanto prefiere recoger a sus hijos en el colegio lo antes posible para disponer del resto de la jornada libremente. En el otro lado nos encontramos con padres que no cuentan con esa disponibilidad y no tienen con quién dejar a sus hijos si salen del colegio a mediodía. Ambos tipos de familia se escudan en los argumentos de los profesores para defender sus posturas y se alían con ellos en su defensa.
Se antoja difícil saber cuál es la posición más adecuada si tomamos como referencia la postura de padres y profesores. Es probable que la respuesta fuera más fácil si se pusiera en el centro del debate al niño y sus necesidades como alumno y como persona; en ese sentido sería recomendable que quienes analizaran la situación y tomaran una decisión sobre la misma no fueran actores implicados en la misma, es decir, ni padres, ni profesores ¿será posible un juicio neutral sobre la jornada escolar algún día?