La cría de gusanos de seda es una estimulante actividad que enseña a los niños a respetar y entender la naturaleza y que apenas supone molestias para los padres.
La existencia del gusano de seda (Bombyx mori) fue descubierta en China hace miles de años. Su cría y explotación comercial (llamada sericicultura) fue considerada en sus orígenes como un arte santo y sagrado. Durante muchos años, los chinos lograron conservar el secreto de la producción de la seda, pero finalmente, acabó por extenderse primero a Japón, y más tarde a África del Norte y Europa. Actualmente, además de ser una industria que mueve mucho capital, la cría de gusanos de seda es practicada también por numerosas familias de forma casera, ya que constituye una manera fácil de introducir a los niños en los misterios y la magia de la naturaleza. Ayuda además a estimular su curiosidad y su sentido de la responsabilidad.

De gusano a mariposa
Los gusanos de seda nacen en primavera. Cuando salen del huevo, miden tan sólo 3 milímetros de largo. A medida que pasan los días, los gusanos van creciendo y experimentan varias metamorfosis o mudas hasta que, pasado un mes, alcanzan los 8 centímetros.
La cría de gusanos de seda estimula la curiosidad y responsabilidad de los niños
Es entonces cuando buscan un lugar seco y aislado donde fabrican un capullo de seda que les envuelve por completo. La seda que emplean para cubrirse procede del almidón de las hojas de morera que han consumido y que su metabolismo ha transformado en dextrina. Para formar el capullo utilizan un solo hilo que van enrollando alrededor de sus cuerpos. Tras permanecer unos 20 días dentro de la crisálida, la mariposa en la que se ha convertido el gusano expulsa una secreción ácida que rompe el capullo y le permite salir al exterior. Estas mariposas no suelen vivir más de una semana, que emplean para encontrar una pareja y procrear.

Cuidados
Los gusanos de seda deben criarse en primavera, sus cuidados son muy simples. Se guardan dentro de una caja de zapatos en un lugar seco y fresco, alejado de la luz directa del sol, del humo de los cigarrillos y de los radiadores. Se les debe dar periódicamente de comer hojas de morera frescas y limpias. Hay que tener cuidado con los insecticidas y sprays, ya que podrían dañarlos. No hay que olvidarse de limpiar de excrementos y deshechos de manera regular el lugar donde están. Todas ellas son tareas que puede realizar un niño y que le educan en el respeto y la disciplina. El gusano de seda es una de las mascotas más inofensivas y más fáciles de cuidar para los más pequeños de la casa.

Carles Chacón, periodista