Tema complicado el del fracaso escolar. Mientras los alumnos ya preparan los exámenes finales, que tendrán lugar en apenas un mes, varios estudios recientes indican que España tiene una de las tasas de fracaso escolar más altas de Europa. Y es que, el abandono escolar afectaba ya a casi 1 estudiante de cada 3 en el año 2008. ¡El doble que la media en la Unión Europea (15%)! Para más INRI, buena parte de quienes abandonan forman parte del segmento de alumnos que ya repitieron un año (42,3 % en 2008) por lo que estos datos vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre la conveniencia de hacer repetir curso o no.
Como es habitual existen argumentos a favor y en contra del sistema de repetición de curso:
  • Por una parte, obligar a un alumno a repetir el curso entero solo por no haber aprobado dos o tres asignaturas al final de curso puede ser la causa de su abandono. Es una experiencia muy difícil, y traumática por los alumnos. Las cifras indican que las tasas de éxito son más bajas para los repetidores. Un sistema tan inflexible no sería una solución para alcanzar el objetivo de reducir el abandono escolar al 10 % en Europa fijado por la UE. Entre otros argumentos contra la repetición de curso destacan las consecuencias psicológicas para los alumnos repetidores. Tienen, con frecuencia, una autoestima más baja (la sensación de fracaso) y una actitud menos favorable al estudio. Además, los docentes tienden a infravalorar a los alumnos que no han promocionado de curso. Con la promoción automática, el alumno puede seguir sus cursos con un grupo de la misma edad y mantener las amistades, evitando así los problemas de adaptación a otro grupo.
  • Por otra parte, otros abogan por no cambiar nada. Aseguran que el alumno repetidor adquiere madurez y mejora las destrezas básicas que serán necesarias para evitar el fracaso escolar posterior. El hecho que el alumno repetidor conozca más sobre el fracaso de otros compañeros, por que ya lo ha vivido, puede ser un estímulo para favorecer su disposición al estudio y aumentar su autoestima. Los cursos son más llevaderos y sencillos a nivel conceptual y los repetidores adquieren conocimientos que no tenían, hacen nuevos amigos y el profesorado les ayuda más en los estudios. Sin la repetición, los alumnos que no tienen el nivel académico suficiente tendrán más dificultades para seguir el ritmo de la clase, y se sentirán perdidos. Luego, nunca la repetición de curso puede aumentar el riesgo de fracaso escolar.
Ninguna de las opciones resulta buena al 100% pero, mientras se discute, el Gobierno tiene que buscar soluciones y caminos alternativos para resolverlo. El fracaso escolar amenaza con arrastrar a toda una generación en un asunto vital, como el de la Educación, que es estratégico para el futuro de cualquier sociedad.

Los comentarios están cerrados