Por Carlos Chacón, periodista
Si estuviese usted en Londres damos por supuesto que, como buen turista, gozaría del tradicional paseo por la ciudad en el no menos tradicional autobús de dos pisos. En algún momento del viaje, no sería extraño que el conductor se acercase a su asiento. Pero, ¿cómo se atreve el conductor del autobús a abandonar el volante? No, amigo, no se preocupe, porque conductor no significa conductor. Es el revisor o cobrador de los transportes públicos.
Son muchas las palabras que, como conductor, pueden hacernos pasar un mal rato en el extranjero. A primera vista, y debido a una apariencia y estructura familiares, identificamos ciertas palabras con algunas de nuestro propio idioma, adjudicándoles el mismo significado. Pero son una trampa léxica y solemos caer en sus redes. Se trata de los false friends, es decir, los falsos amigos. La nomenclatura surge de una personificación de las palabras, como si algunas se llevasen bien con unas pero no con otras. A primera vista, por ejemplo, el vocablo inglés carpet debería ser amigo de nuestra carpeta. Nada más lejos de la realidad. De hecho, ni siquiera se conocen, porque carpet significa alfombra y no tiene ningún tipo de relación semántica con ese útil objeto que nos permite clasificar y almacenar nuestros apuntes.
Algunos estudiantes lo han pasado realmente mal en clase de inglés cuando, como tareas para el día siguiente, el profesor o profesora les encargaba un abstract sobre, por ejemplo, El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. Ya los podemos imaginar en casa rebanándose los sesos e intentando entender qué diablos debían hacer y, sobre todo, cómo hacerlo en abstracto. No conocían los false friends, sino hubiesen sabido que simplemente se les pidió un resumen.
Por eso es importante aprenderse los false friends y desconfiar de aquellas palabras que tienen una apariencia extrañamente similar a las de nuestro idioma. Por ejemplo, actually no significa actualmente, sino realmente, o de hecho. Asimismo, si para nosotros es normal ir al colegio, en EEUU sólo los mejores estudiantes van al college, ya que para ellos es la universidad. Y aunque muchos de nosotros estamos acostumbrados a la comodidad, ellos dirían comfort, no commoditty, que significa mercancía o materia prima. No hay que ser perezosos, pues, y hacer un esfuerzo por aprenderse estas trampas lingüísticas que definen, en muchos casos, al hablante experimentado del estudiante de primer curso.
Para saber más: departamento de idiomas de Educa-System (www.educa-system.com)