«Estudia, estudia, que el día de mañana vivirás mejor» es la frase que los padres de hoy conocen bien porque es la que les repetían a diario en su casa cuando eran estudiantes. Probablemente ellos estén haciendo lo mismo con sus hijos y a tenor de los últimos estudios tienen una buena dosis de razón. Y es que no sólo está demostrado que a mayor nivel de estudios corresponda una mayor empleabilidad, sino que según el Gallup-Healthways Well Being Index, también favorece la felicidad.

En realidad, si se observa con detalle este Índice de la felicidad sus conclusiones no difieren mucho de los objetivos perseguidos por ese consejo familiar de estudiar, estudiar y estudiar. La razón principal es que los países con mayor éxito escolar y en los que los alumnos alcanzan un mayor nivel de estudios estos consiguen a la postre un mayor nivel salarial. Y aunque el dinero no lo es todo, y como dice el proverbio «no da la felicidad», sin duda, ayuda al menos a alcanzar una cotas de bienestar que son las consideradas generalmente como básicas para ser un poco más feliz.
Que el mayor nivel de estudios confiera mayor sueldo o más posibilidades de empleo es algo muy discutido hoy en países que como España, pasan por momentos económicos críticos y donde el talento cruza las fronteras nacionales para buscar mejores empleos fuera. Sin embargo, las cifras demuestran que el paro afecta de forma inversamente proporcional a las personas con mayor nivel de estudios.
Es decir, aunque a menudo los titulados superiores se lamentan por no encontrar empleos que se adecúen a su formación específica lo cierto es que esta les ha proporcionado más herramientas que al resto para adaptarse a distintos trabajos e incluso a emprender un negocio por su cuenta: es lo que se llama empleabilidad. Por eso y aunque todo esto pueda parecer obvio conviene recalcarlo ya que hoy en día son muchos quienes lo discuten, la mayoría de las veces de forma demagógica.
Finalmente, y por si todos estos argumentos no fueran suficientes, baste con añadir que saber, conocer y comprender proporciona sin duda mayores momentos de felicidad que no saber, no conocer y no comprender… ¿No les parece?

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