Educar es acompañar a los alumnos y niños a que sean independientes y autónomos; enseñar  a que adquieran las habilidades necesarias para la toma de sus propias decisiones y ayudar a que puedan valerse por sí mismos.
Hay que dotarles de las herramientas necesarias para resolver problemas y para ello debemos observarles y hacer
aflorar sus cualidades para que adquieran confianza en sí mismos.
Para Aprender hay que tener motivación y para disfrutar de esta emoción tan positiva el papel de los educadores, tanto padres como profesores, es fundamental. Se trata de ofrecer pequeños retos al niño y numerosas oportunidades de aprendizaje tanto en casa como en el exterior.

 

 

No pensar en los errores como algo negativo sino como parte del aprendizaje, y ofrecer al niño guías y estrategias para que pueda resolver los problemas y desafíos por sí mismo.
Cada niño, cada alumno, es una persona diferente con cualidades y aptitudes que potenciar y con debilidades que hay que reforzar; el papel del educador será el de saber potenciar esas cualidades y la de proporcionar herramientas para que cada niño pueda dar lo mejor de sí mismo.
Creemos que el lenguaje negativo no ayuda y genera baja autoestima y que por el contrario, el refuerzo positivo en la forma de hablarles será más efectivo y les dará una inyección de  autoestima y seguridad en sí mismos.

Debemos recordar que el aprendizaje es un proceso y muchas veces el problema no se soluciona a la primera, hay que valorar el esfuerzo y animar a seguir intentando si se falla, motivando y pensando que ya se conseguirá la próxima vez.
Por: Eva Oto