Un zurdo escribe mejor con la mano izquierda, oye mejor con el oído izquierdo, ve mejor con el ojo izquierdo y su visión espacial se orienta por la izquierda. Se calcula que entre el 8% y el 13% de la población mundial es zurda, pero el mundo diseñado por el hombre, es diestro.

Los pasos de un baile de salón, los cambios del coche, el pomo de una puerta, un abrelatas, los instrumentos musicales, los test de personalidad, etc. son algunas huellas de esta lateralidad social que, sin embargo, está dominada por los diestros. En los niños, ser zurdo puede generar algunas dificultades propias de esta circunstancia física que, con la atención adecuada, se superarán y asimilarán de forma natural.
En general, la lateralidad aparece entre los 3 y los 6 años y es en la escuela donde es más necesario facilitar a los zurdos recursos adaptados para que puedan seguir el ritmo del curso y sus compañeros sin dificultad. Sentarse en el lado opuesto de un compañero diestro evita que los codos de ambos alumnos no choquen. Situar el pupitre de un zurdo en el lado derecho de la clase en relación a la pizarra le ayudará a ver la escritura del maestro en el mismo ángulo desde donde miran su escritura sobre el papel. Desde hace algunos años, existen en el mercado algunas herramientas como reglas, tijeras, sacapuntas y cuadernos, especialmente diseñados para zurdos. Utilizarlos en esas edades es recomendable, ya que les permitirá seguir las clases de plástica o manualidades sin verse obligados a utilizar de manera ‘torpe’ la derecha.

¿Escribir al revés?
La escritura de los zurdos ha dado lugar a múltiples leyendas. Una de las más extendidas es que los zurdos hacen mala letra. Lo cierto es que la escritura occidental está técnicamente concebida para diestros: la escritura con la mano izquierda es una imagen invertida a la diestra, complicando el proceso de aprendizaje para los estudiantes zurdos. El resultado es que la mayoría de niños zurdos escribe con la mano torcida con respecto al antebrazo, en vez de simplemente inclinar el papel. De ahí que los zurdos emborronen frecuentemente el texto escrito y se manchen los dedos de las manos y el puño de la manga. Leonardo da Vinci, además de arquitecto, escultor, pintor, ingeniero e inventor, era zurdo. Se dice además que escribía del revés para dificultar sus escritos, pero lo cierto es que escribía con la mano izquierda y con la letra invertida de derecha a izquierda, (conocida como escritura especular), que es la más cómoda para un zurdo que escribe a pluma con tinta líquida. Según se ha demostrado posteriormente, Leonardo optó finalmente por plasmar sus extensos conocimientos de derecha a izquierda, influenciado por su madre, de origen musulmán. A saber: en árabe y hebreo los zurdos escriben con mayor facilidad, porque en esas lenguas se escribe hacia la izquierda.