En el día Internacional contra la violencia de género, no podíamos por menos que recordar el papel fundamental que juega la Educación en la prevención de este mal. Para empezar, baste insistir en que las personas repiten lo que aprenden y perpetúan de forma inconsciente los comportamientos y actitudes que observan desde su infancia.
Por lo tanto, es sobre todo en las primeras etapas de su vida, cuando es más necesario concienciar a las personas sobre la importancia de la convivencia, la tolerancia y el diálogo. Del mismo modo, es en esas etapas cuando se hace más determinante el ejemplo que se les da, ya que en la infancia y la adolescencia es cuando la persona busca referentes que le ofrezcan respuestas ante una realidad compleja y para él totalmente nueva.
Desde los centros educativos y la Administración, se viene insistiendo reiteradamente en la importancia de educar en igualdad, haciendo ver a los más pequeños que aunque cada persona es única y diferente, su derecho a la dignidad es siempre similar: inviolable e irrenunciable. De la misma forma, los padres, en casa, tienen la responsabilidad de transmitir estos mismos valores, desde el respeto a la diferencia, pasando por la defensa de la dignidad, hasta las normas de comportamiento más básicas que implican el diálogo, la no-violencia (no sólo física, sino también verbal y psicológica) y la tolerancia.
La violencia no resuelve conflictos, sino que los perpetúa. Conocer es respetar. Por eso el conocimiento y la Educación nos muestran el camino hacia la no-violencia, y la resolución de los conflictos a través del respeto. Enséñales a respetar, enséñales a dialogar, lo demás vendrá solo.