Con frecuencia, se produce entre padres y madres una queja en relación a la carga de deberes de sus hijos, principalmente porque piensan que es excesiva. Sin entrar a valorar si, efectivamente, esa carga es o no excesiva para los alumnos, este problema también podría estar relacionado con una tendencia al alza entre padres y madres, que no es otra que, con el mejor ánimo, indudablemente, la de cargarse a sí mismos con la responsabilidad de realizar los deberes de sus hijos.
Recientemente, un estudio realizado por la Universidad de California (Estados Unidos) alertaba sobre el excesivo paternalismo y proteccionismo demostrado por los progenitores con sus hijos, y las consecuencias que esto podía tener en la vida futura de los mismos. En dicho informe se recalca que padres y madres se están volviendo cada vez más indulgentes con sus hijos, no les tratan como personas con capacidad para ser maduras y adultas y prolongan de este modo la dependencia emocional e intelectual de estos, los hijos, para con ellos, los padres. Además de volverles dependientes y por lo tanto poco autónomos, este comportamiento no refuerza su autoconfianza sino todo lo contrario y el resultado es que en la edad adulta, pasan a ser personas narcisistas, poco realistas y con pocas habilidades para la negociación y las relaciones sociales o el trabajo en equipo, por ejemplo, todas ellas imprescindibles para progresar profesional y socialmente.
Del mismo modo, cargar con la tarea de realizar los deberes de nuestros hijos, en lugar de guiarles en la realización de los mismos, no llevará a que estos sean mejores personas ni mejores profesionales en el futuro, sino a hacerles dependientes, poco autónomos, asociales e inseguros. El aprendizaje empieza asumiendo que existe el error, y que este es el primer paso para avanzar; entendiendo que en la dificultad está la clave para progresar; que el esfuerzo es el único camino viable para obtener valor; y que la paciencia es siempre necesaria… Educar para la autonomía, también exige un esfuerzo de madurez por parte de padres y madres, para desvincularse emocionalmente de los fallos y pequeños fracasos de sus hijos, para no sobreprotegerles y dejarles volar solos, para ser también pacientes y para confiar y creer en la capacidad de sus hijos de crecer y avanzar.
Educar para la autonomía es educar para el futuro y lo contrario, aplazarlo eternamente. Por eso, también desde entidades como Educa-system, siempre se ha puesto más el acento en dotar a los alumnos de herramientas para ser autónomos, pensar por sí mismos y encontrar sus propias soluciones a los problemas. Las clases particulares, como es obvio, no consisten en resolver ejercicios, sino en enseñar a los alumnos a resolverlos solos, sin ayuda, y al mismo tiempo adquirir habilidades para abordar otros retos, diferentes, en el futuro.