La igualdad de hombres y mujeres en el acceso a la Educación básica ya no es una reivindicación en España puesto que es una situación normalizada y tanto niños como niñas acceden a ella sin distinciones. Del mismo modo, la Educación y formación recibida por alumnos y alumnas es la misma en los colegios, tanto si son mixtos como si son segregados. Por lo tanto en teoría los resultados académicos de niños y niñas deberían ser prácticamente iguales y sin embargo, según el último informe Pisa, no lo son, tanto en España como en el conjunto de la OCDE.
Según este informe, las alumnas obtienen una puntuación promedio en comprensión lectora superior a la de los alumnos en 39 puntos, 29 en España. Por el contrario en lo que se refiere a competencia matemática, el promedio de los alumnos es mejor que el de las alumnas, pero con magnitudes en general más moderadas y el esquema tanto de comprensión lectora como de competencia matemática se repite en mayor menor medida en todos los países de la OCDE.
Es más, estos resultados confirman las tendencias observadas en estudios anteriores, tanto nacionales como internacionales e incluso cumplen con el tópico, es decir: que las chicas disfrutan más con la lectura y leen más por placer que los chicos y que estos se desenvuelven mejor con las matemáticas. Más allá de que esto sea una generalización, puesto que también habrá chicos muy dados a la lectura y chicas muy acertadas con las matemáticas, se nos plantea siempre la misma pregunta ¿por qué se dan siempre estas diferencias? ¿no será que no son exactamente iguales?

Obviamente, no lo son y por eso es necesario adaptar la metodología, la comunicación y la enseñanza de esas materias, tanto la Lengua y/o Literatura como las matemáticas, a las distintas formas de asimilar los conocimientos, las distintas psicologías, sus diferentes motivaciones pero también a los distintos tiempos en el aprendizaje y a la particularidad de cada uno. Evidentemente esto se hace más difícil en la enseñanza formal, en la que se imparten los conocimientos al mismo tiempo y del mismo modo a un grupo heterogéneo de alumnos y alumnas.
Por este motivo se aventura como una solución complementaria la modalidad de enseñanza “one to one” practicada en las clases particulares, en la que el profesor particular se adapta a las necesidades únicas de cada alumno, sea chico o chica, sea cual sea su edad, su psicología o sus motivaciones. Hay espacios a los que difícilmente llegará la Educación reglada y por lo tanto difícilmente se logrará la equiparación en los resultados. Esos espacios son los que ocupan las clases particulares a domicilio y así lo demostramos día a día ¿aún no lo has probado?

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