Entre los adultos a menudo se observa el tiempo libre, los fines de semana, las vacaciones, etc, como un tiempo no productivo en el sentido más radical de la expresión. Lejos de esa percepción, en realidad el tiempo libre suele ser muy productivo, no sólo porque permite descansar mente y cuerpo y reponerlos para reemprender la actividad laboral sino porque ese estado de relajación  facilita el aprendizaje.
Este hecho, que puede adivinarse al pensar en adultos, es transparente si pensamos en niños y adolescentes, ya que a esas edades el elemento lúdico, el juego, tiene un papel protagonista en el ocio y es a la vez una de las mejores formas de aprender. No es un secreto que hoy en día Internet y las plataformas multimedia han desplazado otros formatos de juego pero siguen funcionando con las mismas claves. Por ese motivo la era 2.0 ha abierto una enorme gama de posibilidades para los juegos educativos y añade un plus al aprendizaje: los niños no sólo aprenden con el contenido del juego, sino con su práctica, familiarizándose con un soporte, el digital, y un medio, internet, que le serán de gran utilidad en su futuro profesional.
Pero “no es oro todo lo que reluce” y hay que saber diferenciar las webs, juegos y plataformas que pueden ser útiles y aportan un plus de aprendizaje, de las que no lo son. Por eso y por los peligros que existen en internet, es fundamental el acompañamiento de los padres y la toma de precauciones: utilizar cortafuegos, regular o limitar el uso de chats, limitar el tiempo de uso y estar siempre cerca, al igual que haríamos en un parque infantil o en la calle. Todo ello, como cualquier tarea educativa, exigirá un esfuerzo por parte de los padres: desde aprender a usar esas herramientas, hasta compartir esos conocimientos y estar presentes. Seguramente más de un padre o de una madre se sorprenderá, no sólo por lo mucho que aprenderá de sus hijos, sino por lo útil que le resultará no sólo en su papel familiar, sino personal y hasta profesional.
¿Te animas?

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