Con frecuencia no aprovechamos las efemérides, ni le damos el valor que se merecen. Una efeméride no es solo una fecha en el calendario que se conmemora año tras año sin más, sino un hito que nos recuerda la importancia de un hecho o acontecimiento, para que saquemos lecciones de él cada vez que lo recordemos, aprendamos y nos llevemos esa aportación como equipaje en nuestro viaje vital.
Por eso, fechas como el 23 de abril, día internacional del libro, no pueden ser sólo días para recordar que ese día  fallecieron Miguel de Cervantes y William Shakespeare, dos de los más ilustres escritores que ha dado la Historia de la Literatura universal. Si se quiere hacer honor a estos «padres» de la novela y el teatro modernos, es necesario dar vida a esta celebración, llenarla de sentido. Hoy en día, cuando los medios y la tecnología nos distraen continuamente, atrayendo nuestra atención sin tregua, es, más que nunca, fundamental reivindicar y recuperar el valor del libro (en papel o digital) como primer instrumento para la lectura, para el conocimiento, la comprensión del mundo y otros valores cruciales como la imaginación y la creatividad.
Frente a lo fugaz, transitorio y perenne, el libro representa lo permanente, lo eterno, lo fundamental, aquello que puede transmutarse en lo superficial, pero sigue ahí en esencia. Frente a la intolerancia, la incomprensión y la ignorancia, el libro representa el entendimiento, el diálogo y el descubrimiento que puede acercarnos, un poquito al menos, a la sabiduría, esa que cuando llegue, nos hará entender que en el fondo, nada sabemos…
Y por todo ello, os invitamos a que viváis el día del libro en plena conciencia de lo que implica: leyendo, solos, acompañados o con vuestos hijos si los tenéis; buscando libros para comprarlos y regalarlos, eligiéndolos cuidadosamente aunque ya se sabe que es el libro el que adopta al lector, y no al revés; visitando bibliotecas, esos arcanos lugares en vías de extinción pero que aún rezuman olores de la perdida Alejandría, donde todos los saberes estaban reunidos; entrando a librerías, aunque solo sea para hojear, de sección en sección esos libros que tanta satisfacción nos han dado y descubriendo aquellos que nos las darán.
¡Feliz día del libro, feliz lectura y feliz aprendizaje!

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