Cada alumno es diferente y cada método de enseñanza también. Por eso la asignación de un profesor particular es la clave para que cada estudiante alcance el éxito. Desde Educa-System, recomendamos unos pasos muy sencillos para poder dar con el profesor ideal que ayude a sus hijos de la manera más eficaz: de tú a tú.
¿Cómo reconocer al profesor ideal?
El primer consejo para los padres es, sobre todo, no esperar nunca hasta el último momento para ayudar a sus hijos. Cuanto antes pueda proporcionarles su atención y ayuda, mejor. Siempre es más positivo empezar el año con un apoyo regular que recurrir a un profesor particular en el último momento, con prisas y una cantidad de horas excesiva para el alumno.
En segundo lugar, los padres deben detectar qué es lo que necesitan sus hijos para dar el máximo en su rendimiento escolar: un suspenso, un aprobado demasiado justo o, incluso, la necesidad de aprender más sobre una materia son señales suficientes para saber que sus hijos necesitan un profesor particular a domicilio. De hecho, es muy positivo para los jóvenes contar con el apoyo de una persona neutra o ajena a la familia, con quien finalmente se establecerá una relación basada en el aprendizaje. Esto permitirá a los padres disponer de un control exhaustivo de su ritmo escolar gracias al seguimiento que el profesor particular hace con los padres.
¿Dónde buscar?
Hoy en día existen varias ofertas en el mercado de profesores particulares a domicilio. Desde Educa-System, recomendamos firmemente que tengan los ojos muy abiertos en el momento de pedir ayuda a las empresas especializadas en el sector y que vigilen, antes que nada, la calidad de la atención telefónica y presencial de los asesores pedagógicos. En segundo lugar, los padres deben asegurarse que los profesores sean, como mínimo, titulados universitarios y tengan una experiencia previa en el ámbito de la docencia.
Finalmente, una vez hayan empezado las clases los padres deben valorar (al margen de la profesionalidad del profesor) que surja un buen feeling entre su hijo/a y el profesor/a, elemento fundamental porque, al fin y al cabo, los dos van a pasar muchas horas juntos.
Por experiencia ( y según cada perfil, por supuesto), los resultados óptimos se deben notar al cabo de unas 5-7 semanas. Al margen de los resultados más tangibles (las ‘temidas’ notas), es importante que nos fijemos en los hábitos de estudio que se han adquirido durante ese tiempo, el número de horas que se dedican al estudio sin la presencia de su profesor y en factores más externos, aunque igual de importantes, como el cuidado del material escolar, el respeto por los horarios, el orden, etc. De esta manera, los padres sabrán, sin lugar a dudas, que su elección ha dado en el clavo.