¿Que está todo inventado? ¡En absoluto! Cada día leemos noticias de algún invento nuevo, sorprendente y útil que se incorpora a la lista de progresos tecnológicos, científicos o de otra índole de la raza humana.

El detalle está en que son inventos puntuales, que surgen de vez en cuando fruto de la creatividad de alguna mente inquieta. Y ahora, en época de pandemia, con la destrucción de tantos puestos de trabajo y crisis general que estamos viviendo, hemos de hacer de la creatividad nuestra rutina más preciada, nuestra aliada.

A diario oímos y leemos artículos sobre “Cómo mejorar la economía”, “Cómo solucionar los problemas de las pymes, de los bancos, de Sanidad…”, y hay una gran pregunta que requiere de respuesta rápida: ¿Qué cambios inmediatos vamos a hacer en el ámbito educativo para preparar a nuestros alumnos frente a una realidad así? Una realidad en la que encontrar un trabajo con unas condiciones dignas parece misión imposible, el desánimo se palpa en el ambiente antes incluso de iniciar la búsqueda de empleo y el éxito se reduce a las habilidades personales de cada uno.

¿A qué esperamos para actualizar la educación? En los centros educativos es muy bajo el porcentaje dedicado a potenciar habilidades comunicativas interpersonales, como hablar en público, negociación, liderazgo, potenciar la asertividad, la perseverancia, la seguridad personal, gestionar la frustración, etc. Nuestra sociedad “pide a gritos” que este porcentaje aumente, ¿A qué estamos esperando? En otros países lo tienen más claro: Japón, países nórdicos, etc.

Desafortunadamente, no está en la hoja de ruta actual hacer grandes cambios en este sentido a la hora de diseñar los programas educativos, por lo que la regla que sigue vigente ahí fuera es: “El más creativo gana la partida”.

 

María Luisa Perea.