Ahora que se celebra en todo el mundo el día Internacional de los docentes, fijado por la ONU para el día 5 de octubre, quizás sea hora de repasar la insustituible tarea de los educadores profesionales y pensar en cómo debe evolucionar, no sólo para sobrevivir, sino para seguir ofreciendo sus dones, la Educación, de acuerdo a lo que le pide, en cada momento, la sociedad.
Sea cual sea su ámbito, desde el profesor de primaria hasta el universitario pasando por los profesores particulares, todos los docentes traen aprendida la lección de cómo y qué deben enseñar. Aún así, es su obligación seguir formándose cada día, no cejar en el empeño para seguir aportando su conocimiento, además de su experiencia, a los alumnos.
Y aún así, seguramente aún no sea suficiente. A nadie se le escapa que la realidad circundante corre más rápido que disciplinas como la enseñanza. Por lo tanto, aunque hay valores y principios que deben permanecer inalterables, también otros deben evolucionar al hilo de los tiempos.
Por ese motivo, es importante introducir la creatividad y la innovación como una tarea más en la docencia. Sólo así será posible enfrentarse a generaciones de niños, adolescentes y jóvenes que poco se parecen ya a las de sus padres, y no digamos a la de sus abuelos, y sin embargo son formados de un modo no tan diferente, si se presta atención.
Es necesario admitir que nos enfrentamos a algo totalmente nuevo, sea por la sobrecarga de información, por el exceso de oferta en todos los sentidos o por su forma de entender la vida y el mundo, más próxima a la red social online que a la pequeña comunidad local de hace 1 siglo. Y por ese mismo motivo es necesario admitir que aún conservando lo mejor de los modelos educativos y pedagógicos anteriores, cada uno debe aportar cada día, su pequeña dosis de innovación y creatividad. Las herramientas están, más que nunca, a nuestro alcance: nuevas tecnologías audiovisuales y telemáticas, internet, redes sociales, pero no sólo eso, sino todos los recursos tradicionales, que también pueden tener un uso renovado, diferente ¡sorprendente!
Llamemos la atención a nuestros alumnos para atraerles hacia el conocimiento. Llámemonos la atención a nosotros mismos, profesores, docentes, maestros y profesionales de la enseñanza para atraernos más y más hacia la apasionante tarea de la Educación. Llamemos la atención a la sociedad para que se abra a este nuevo reto.