A menudo, cuando pensamos en clases particulares se nos viene a la mente el periodo escolar más temprano: primaria, secundaria o bachillerato. Sin embargo, son cada vez más los estudiantes de ciclos universitarios que requieren de un refuerzo para avanzar en su carrera y afrontar satisfactoriamente sus exámenes, sean pruebas trimestrales, finales o exámenes de recuperación.
Y es que, con frecuencia, no todas las asignaturas se encajan igual y cualquiera puede tener pequeñas lagunas o dificultades extras para entender y dominar una materia. Esta circunstancia, tan frecuente en los primeros ciclos educativos, también se repite cuando nos enfrentamos a estudios universitarios. Al igual que en la escuela o en el instituto los centros formales no disponen siempre de los medios y recursos suficientes para atender a cada alumno por separado y adaptarse a sus distintos niveles o capacidades. Por eso, en estos casos la ayuda de un profesor particular se demuestra clave y eficaz.
¿Dudas? Escucha el testimonio de uno de nuestros alumnos.