Definir el precio de un servicio o de una cosa es difícil. ¿Es caro? ¿Es barato? ¿Es el precio justo? es difícil porque cada uno le aporta un valor a este servicio o esta cosa. Según cómo ve las cosas o el valor añadido que representa para él. Lo que sí sé, es el monto de dinero que representa, y también lo que sé es que tengo que estar seguro en que voy a invertir este dinero.
Podemos discernir entre 2 necesidades a priori similares pero que no lo son y que nos harán ver el montante económico como caro o barato:
1-Necesito que mi hijo apruebe y no le puedo ayudar (conflicto, competencias, tiempo): ¿cuánto vale que apruebe? ¿Cuánto vale que repita curso? ¿100 € 200 € 1000 € ? ¿Cuánto vale que se ahorre un año de tiempo? ¿cuanto me vale un año más de Cole? Bajo esta perspectiva, aunque me gaste 100, 200 o 1000 euros en clases particulares, ¡me ahorro disgustos, disputas, tiempo y dinero! “Qué baratos son estos 280 € de clases particulares a domicilio…”
2-Necesito que esté alguien en casa mientras mi hijo estudia, sé que estudia bien pero quiero que alguien esté en casa. ¿25 € la hora es caro? no sé, pero lo que sí sé es que son 25€ la hora. ¿Mi objetivo lo justifica? no, en este caso con una canguro a 12 € la hora me será suficiente. No necesito otro valor añadido más que el hecho de que haya alguien adulto en casa; el precio justo para miíse acerca maá a las 12 € que a los 25 €. ¡Qué caro!

Los comentarios están cerrados