La práctica regular de deporte es esencial para el desarrollo físico, mental, psicológico y social de las personas. La actividad física es tan necesaria en la vida como lo es la alimentación o el sueño.
Practicar deporte, llevar una vida activa y saludable  es algo que deberíamos hacer todos.  Por ello, es fundamental desde la primera infancia y durante la adolescencia potenciar la educación física y  la práctica del deporte. Pues de este modo elevamos la posibilidad de que en la edad adulta se siga manteniendo unos buenos hábitos.
El deporte infantil ha de ser inculcado como un juego, ya sea de forma individual o en grupo, interaccionando con los compañeros y de un modo habitual. Si logramos que los niños estén en movimiento, al tiempo que se divierten disfrutarán de numerosos  beneficios que a continuación detallamos:
Fortalece los músculos y los huesos. La actividad física contribuye a la mejora de la densidad y la consistencia ósea, fundamental para un crecimiento adecuado
El ejercicio mejora las funciones cardiovasculares y previene enfermedades degenerativas.

  • Previene la  obesidad junto a una dieta equilibrada, pues el ejercicio contribuye a la regulación del  peso corporal evitando el sobrepeso.
  • Mejora la confianza en uno mismo y ayuda a superar la timidez.
  • Aprenden disciplina y enseña a seguir unas reglas.
  • Fomenta el compañerismo: ayuda a relacionarse con los demás dejando de lado el egoísmo para conseguir un objetivo común
  • Contribuye al desarrollo de las funciones psicomotoras, lo que ayuda a la mejora de la coordinación de los movimientos.
  • Estimula la higiene y la salud.
  • Mejora el rendimiento escolar.

Lo más importante para que el deporte sea efectivo es que los niños disfruten y se diviertan con lo que hacen. Hay tiempo para todo, ¡es una actividad física imprescindible!