Con frecuencia tratamos desde este blog las etapas previas al examen, aquellas que sirven de preparación para el mismo y que son fundamentales para aprobarlo y más aún para hacerlo «con nota». Pero ¿qué hay del momento del examen? Sin duda, es tan importante como todo lo anterior, ya que una mala estrategia en la resolución de una prueba puede dar al traste con todo el trabajo de estudio y preparación.
Asumiendo de antemano que hemos «hecho los deberes» y por lo tanto dominamos la asignatura, conviene seguir una serie de pautas para que esto se refleje en el examen:

  • antes del examen, relájate y piensa que ya has hecho todo lo que has podido, por lo que no tiene sentido ponerse nervioso/a ahora;
  • lee el conjunto de preguntas para hacerte una idea general del examen y estimar el tiempo que tardarás en resolverlas. Divide el plazo de entrega entre el número de cuestiones, para asegurarte de que lo finalizarás a la hora fijada por el examinador;
  • lee o escucha con atención las preguntas del examen para centrar la respuesta; es frecuente que, con las prisas y los nervios, se lea la pregunta de forma superficial y no se entienda correctamente, por lo que la respuesta difícilmente será la adecuada, sobre todo cuando se trata de desarrollar temas, pero también a  veces en la resolución de problemas;
  • empieza por contestar aquellas cuestiones que te resulten más fáciles; ahorrarás tiempo y esto te será muy útil para resolver las preguntas más complicadas. Esto no es una excusa para extenderte con las preguntas que dominas y olvidarte de las otras, trata de distribuirlo;
  • al abordar una cuestión, procura construir un esquema mental de la respuesta antes de iniciar la escritura, te ayudará a ordenar el pensamiento y ayudará al examinador a entender tu solución o redacción;
  • no te extiendas demasiado y trata de ordenar la respuesta, de este modo facilitarás el trabajo al examinador y darás la sensación de dominar el tema; además, te será más fácil detectar si te has dejado algo «en el tintero»;
  • si no sabes una respuesta, no pierdas el tiempo en resolverla, ni se lo hagas perder al examinador. Por una parte, evitarás restar tiempo a la resolución de otras preguntas con las que puedes dar mejor impresión, y por otra el examinador te lo agradecerá, ya que también le ahorrarás tiempo;
  • finalmente, no olvides la parte formal: cuida la caligrafía y, por supuesto, la ortografia y construcción gramatical. Evita los borrones, deja márgenes a los lados y procura que visualmente la hoja de examen resulte atractiva, por su proporcionalidad y limpieza. ¡Pero no vale dejarla en blanco!

Y recuerda que los exámenes son ante todo pruebas de madurez, que se exigirá en función de tu edad y experiencia. Concéntrate en dar lo mejor de tí mismo/a, lo más ordenada y racionalmente posible ¡»lo bordarás!» Te lo dice Educa-system.
 

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