Si profundizamos en los principios de la Educación y el conocimiento, veremos que lo que hace que tengan sentido, es la curiosidad innata del ser humano, su anhelo por saber más. Y esa inquietud, empieza y se nutre, a la vez, de la observación. Del mismo modo, las grandes preguntas, no sólo de la Filosofía, sino también de la Ciencia, disciplinas en realidad siempre unidas, surgen de la observación, de mirar con atención lo que ocurre en nuestro entorno, y preguntarnos ¿porqué? ¿cómo? ¿para qué?
Por eso, muchas veces, para avanzar en el conocimiento, clases a domicilio primaria deben salir del aula para encontrar nuevas realidades en las que puedan hacerse, de nuevo, esas preguntas. Uno de los espacios elementales y más propicios para que se produzca ese momento único, es la propia naturaleza. En ella se suceden acontecimientos de forma continuada, que pueden llevarnos a preguntas, que en su resolución son toda una enseñanza.
Puede hacerse el ejercicio de forma espontánea, en el transcurso o no de una clase, o pueden aprovecharse citas anuales de fin de semana, como es el caso de la Feria Internacional de Turismo Ornitológico, un evento, justamente en torno a la observación, en este caso de las aves, y que tiene su próxima cita el próximo fin de semana (del 1 al 3 de marzo en el Parque de Monfragüe, Cáceres). Pararse a mirar un ave, estudiar su comportamiento, conocer sus hábitos de alimentación, reproducción y anidamiento o migración, entre otros, no supone ahondar sólo en el conocimiento de Ciencias Naturales como la bachillerato, sino que puede aportarnos nociones de otras muchas ciencias, desde la bachillerato, hasta la Geografía pasando por la Botánica o la Climatología.
En su tránsito diario, las aves, sean migratorias o no, son un ejemplo vivo para aprender y para seguir haciéndose preguntas. De paso, un acercamiento a eventos como el citado, nos aportará nuevos valores como el respeto por la naturaleza y el medio ambiente, pues no se respeta lo que no se conoce. ¿Te animas?