Llega el final de un mes, que como bien dice el refranero español es «Febrero el loco, ningún día se parece a otro», para dejar paso a un tiempo algo más benigno y preámbulo de la primavera; de ahi, que de nuevo tiremos de tradición oral para decir: “de Marzo a la mitad, la golondrina llega y el tordo se va”. Y es que la cultura de un país refleja su pasado, que en el caso de España, ha sido tradicionalmente agrícola hasta hace apenas dos lustros, y el lenguaje es siempre el espejo más fiel de la cultura. De ahí que el refranero esté plagado de alusiones al clima, que tanto preocupa al hombre de campo, ese ser que pasa la mitad del día auscultando el cielo y la otra manchándose las manos de tierra.
Hoy en día, por el peso que ha adquirido la vida urbanita, se ha olvidado esa otra herencia cultural de cualquier sociedad, que denota de algún modo de dónde proviene y los valores que la rodeaban. Diferenciar un tordo de una golondrina se aventura hoy cada vez más difícil para un niño, y no digamos ya vincular sus hábitos migratorios con la época del año como hace el refranero… Por eso son especialmente interesantes eventos como el que se celebra estos días en el Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres, Extremadura), la Feria Internacional de Turismo Ornitológico, ya que acerca a todos los públicos, también a los más pequeños, una parte esencial de la naturaleza, las aves, tan importante para el equilibrio medioambiental y la biodiversidad.
Quienes se interesen por observar las aves, en eso consiste el turismo ornitológico, aprenderán a diferenciarlas por su fisionomía, conocer sus costumbres, distinguirlas por su canto y apreciar sus distintas formas de vuelo. Pero sobre todo, entenderán mejor que la naturaleza es un caos ordenado en el que cada pieza juega un papel insustituible y por eso es tan necesario conservarla.
Si Monfragüe no queda cerca de tu residencia habitual, no te preocupes, hay muchas formas de acercarse al interesante mundo de las aves, desde la Red de Parques Nacionales hasta los Centros de Recuperación, como el situado en Sevilleja de La Jara (Toledo) a apenas dos horas en coche desde Madrid o si el tiempo no acompaña, en internet, donde aficionados, conservadores y educadores medioambientales han generado una ingente cantidad de contenido. ¿Te animas?