Los conocimientos que se estudian en un libro tienen siempre su correspondencia en la realidad visible, tangible, y sin embargo, a menudo se nos escapan esos vínculos y se olvida que la mejor forma de enseñanza es la que lleva consigo el factor experiencial. Estos días, aterrizan en España distintas aves migratorias, que descienden de las frías estepas del Norte de Europa hacia los comederos y acuíferos más cálidos, del sur continental.
Su presencia en nuestro territorio es una oportunidad única para mostrar a los más pequeños, en vivo y en directo, lo que han visto primero en clase, en sus libros y manuales. No hay mejor modo de explicarles movimientos como el migratorio, tan útiles para comprender la influencia de las estaciones, y los ciclos naturales, que llevándoles adonde se refugian, comen y viven las aves migratorias. Con la llegada del fin de semana, y si el tiempo acompaña, se abre una ocasión de oro para acercarse a esa naturaleza tan cercana, que a veces incluso convive en el ámbito urbano, como sucede en verano con las golondrinas, o en invierno con los estorninos.
Si, además, tienes la oportunidad de salir de la ciudad, puedes buscar avistaderos, en los que, como puede verse en el vídeo adjunto, es posible observar la grulla, una de las aves migratorias más curiosas e interesantes de entre todas las que repueblan cada año el campo español. Si en otoño, levantas la cabeza, es posible que la reconozcas, muy, muy alto, pues al volar en formación dibuja en el cielo unas gigantescas e inconfundibles uves, para vencer la resistencia del viento.
Y después de aprender todo esto ¿te lo vas a perder?