Desde que se originara la escritura, y sobre todo desde la invención de la imprenta, o aún más con la explosión de internet, la producción literaria ha sido ingente y humanamente inabarcable. Por eso, no es de extrañar que muchos de los títulos escritos, fueran novelas u obras de teatro, se hayan llevado, después de su publicación, a otros entornos como el cine o la televisión.
Es el caso de conocidas novelas infantiles como “La Historia Interminable” o “Momo”, ambas de Michael Ende, o más recientemente, la saga de “Harry Potter” obra de J. K. Rowling. La próxima en saltar a la pantalla será “El Hobbit”, la novela escrita por J.R.R. Tolkien hace ahora 75 años, y que posteriormente dio lugar a la trilogía de «El Señor de los Anillos» y a “El Silmarillion”.
Ante la proximidad de este último estreno, cuyo último tráiler se ha hecho público esta semana, aprovechamos para reivindicar el valor del cine como acicate para la lectura y potenciador de la afición a leer. A nadie se le escapa, sobre todo a profesores y padres, que ante la proliferación de medios digitales y distracciones tecnológicas, resulta cada vez más costoso acercar a los más pequeños a la lectura reposada, más íntima y enriquecedora de un libro.
La traslación de novelas, con sesgo infantil, como las citadas, a la gran pantalla, es una ocasión de oro para que profesores y padres atraigan la atención de los más pequeños sobre el origen de esas películas, su base original, y les animen así a iniciarse en su lectura. El camino contrario, el de las lecturas obligadas durante el curso, no siempre da el resultado esperado, sea porque las obras indicadas por el sistema educativo quedan lejos del imaginario colectivo infantil o adolescente y sus intereses, o porque no se recorrió con éxito el camino inicial, que no es otro que el de generar pasión.
Será difícil lograr que las novelas provoquen entre niños y adolescentes la misma pasión que generan las grandes producciones de cine. Pero, tras el éxito de ventas de libros originado por sagas cinematográficas como algunas de las citadas, queda demostrado que no es, para nada, imposible.
Recomienden lecturas de fábulas ¡les irá de cine!