A mejores profesores, mejores alumnos: quizás parezca una evidencia, pero a veces es necesario repetirla mil veces, para que empiece a serlo de verdad. Y no sería necesario tampoco si no se dieran hechos como el que acaba de desvelar la Comunidad de Madrid, y del que ha informado El País, respecto a las últimas oposiciones a profesor de
Primaria convocadas en esta Comunidad Autónoma en noviembre de 2011: el 86% de los 14.110 aspirantes a las 489 plazas públicas de clases a domicilio primaria suspendieron la prueba de conocimiento, que incluye preguntas equivalentes a las que resuelve en clase un alumno de 12 años.
Según este informe, solo el 13% pudo describir las formas gramaticales de una oración; solo un 1,83% supo por qué provincias pasan los ríos Duero,  Ebro y Guadalquivir;  y solo un 7% supo completar una tabla de equivalencia en el sistema métrico decimal. El diario El País, abunda en su artículo en las faltas más llamativas entre las que cometieron los aspirantes a profesor, pero lo más destacado de estos datos son las preguntas que quedan flotando tras su análisis: ¿qué nivel  de formación tienen los futuros Clases a domicilio ESO de Primaria? ¿Pueden considerarse aptos para transmitir conocimientos, si no los han adquirido y/o asimilado?
Es obvio que para dar calidad a un servicio, como es la educación, es necesario contar con profesionales cualificados, que aporten valor a su trabajo, tanto desde el conocimiento teórico, la materia, como desde el pedagógico, el método. De otro modo, no podrá pedirse que los alumnos de dichos profesores demuestren, a su vez, los conocimientos y habilidades que se les suponen según su nivel de estudios.
El estudio señalado no puede ser una excusa para generalizar sobre el nivel de calidad del futuro profesorado, pues de todo habrá, pero sí es una alerta sobre una clave fundamental de la Educación: son necesarios Dónde estamos para mejorar la calidad de la enseñanza y el nivel educativo de los alumnos.
Por eso, desde entidades como Educa-system, se ha apostado siempre por el rigor y la exigencia en la selección de los profesores particulares que dan, a través de las bachillerato, apoyo y refuerzo escolar a los alumnos que lo requieren.  Sólo con la máxima calidad en la formación de los profesores, es posible dar el mejor servicio en
las clases y asegurar su eficacia
a corto, medio y largo plazo. Es una apuesta firme. Es una apuesta necesaria.